Hoy lunes hemos podido ver, en Fox, el estreno en castellano de “Four Walls and Roof”, tercer episodio de la quinta temporada de The Walking Dead, como siempre, con menos de 24 horas respecto a su estreno en USA (AMC).
Este tercer capítulo continua las dos tramas propuestas en el anterior episodio, es decir, con Daryl y Carol persiguiendo el coche con la cruz en la parte trasera (sí ese que vimos por última vez cuando desapareció Beth en la temporada pasada) y con Bob capturado por los canívales de la Terminal comiendoselo vivo.
A partir de ahora cuidado para los que no hayáis visto el episodio ya que a partir de aquí la crítica contendrá spoilers.
La desaparición de Bob, Daryl y Carol hace inquietarse al grupo de Rick que fuerza al padre Gabriel a desvelar su oscuro pasado.
Por otro lado en este capítulo nos confirman lo que muchos habíamos supuesto en el episodio anterior y es que Bob se infectó en el banco de alimentos y esto da origen para que el Gareth y su gente lo devuelva a la iglesia de donde lo capturaron.
El retorno de Bob crea una división en el grupo de supervivientes entre los que creen que deberían enfrentarse a los canívales de la Terminal y esperar a Daryl y Carol y los que quieren continuar el viaje hacía Washington, conflicto que Glenn soluciona y hace que el grupo afronte unido un enfrentamiento contra la banda de los carniceros de la Terminal.
Ojo a como continua la trama de Daryl y Carol que nos dejará totalmente intrigados y deseando ver el siguiente episodio.
Nuestra opinión es que tras dos capítulos planteándonos tramas este episodio se dedica a cerrar alguna de ellas y poner peso en lo que pensamos que será la trama principal que es el viaje a Washington. Como viene siendo costumbre de esta nueva temporada nos guarda una serie de sorpresas y también sigue la tónica de los dos anteriores episodios mostrando explícitas imágenes violentas.
¿Qué os ha parecido a vosotros?

