«Parasitar otras vidas» por Oscar De La Cruz
Aunque se trate de vender como «La respuesta alemana a Cincuenta Sombras de Grey» y el sadomasoquismo tenga cierta relevancia, sobre todo como detonante de la evolución de su protagonista, «La Camarera Lynn» profundiza muchísimo más en otro tipo de perversión: El voyeurismo. Un vouyeurismo parasitario, tremendamente invasivo, es el mecanismo utilizado por esta limpiadora de hotel para escapar de su anodina existencia asimilando vidas ajenas y metiéndose literalmente en los zapatos de los clientes que habitan cada habitación.
¿Está Lynn loca? Eso queda a juicio del espectador de la misma manera que lo hace a ojos de cada individuo que interactúa con ella porque, aunque el realizador alemán Ingo Haeb dispone su película como un exhaustivo retrato de su protagonista, se preocupa por dejar los suficientes aspectos ocultos del personaje para que nunca lleguemos a conocerla del todo. Como la propia Lynn llega a decir «Eso es algo personal» y probablemente ni ella misma esté completamente convencida de su locura. Lo que si es una verdad absoluta tanto para ella como para nosotros como espectadores es que está sola, insensibilizada y desesperadamente aburrida.
Haeb pone a su protagonista bajo el microscopio y lo retrata de manera pausada, a base de planos fijos e interminables silencios mientras desarrolla una particular cruzada contra el tedio vital que consume sus días de limpieza compulsiva para intentar romper la monotonía que la consume y alcanzar la capacidad de sentir. Lynn emprende este camino desde una exploración de su sexualidad que rápidamente evoluciona hacia otro tipo de sentimientos más profundos, lo que representa un giro algo brusco en el último tercio cuando el guión elige conscientemente desembocar en un mensaje final algo más edulcorado de lo que podría imaginarse, desechando por completo las innumerables posibilidades enfermizas y morbosas que se intuyen en el planteamiento inicial del relato.
De cualquier forma «La Camarera Lynn» es un recomendable y estimulante juego psicológico en el que empezamos siendo mirones que observan a otra mirona para después compartir con ella su perversión y mirar a través de sus ojos (fantásticas las escenas subjetivas debajo de la cama) Todo ello cimentado en la espectacular interpretación de Vicky Krieps, que expresa la evolución del personaje de manera magistral hasta el punto de parecer dos personas completamente distintas en el inicio y el desenlace del film.
@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

