Crítica: “Blade Runner 2049”


Más humanos que los humanos

¿Cómo afrontar la secuela de un absoluto clásico de la historia del cine treinta años después? Sin duda el encargo contiene tantas dosis de privilegio como de abrumadora responsabilidad. Cuando se hizo público el nombre de Denis Villeneuve como receptor del envenenado caramelo, muchos respiramos algo más tranquilos y a la vez expectantes ante como se desenvolvería un director con una filmografía intachable hasta el momento en su primera incursión en un escenario previamente creado y de incalculable peso específico en el imaginario colectivo.

¿Es “Blade Runner 2045” una obra maestra a la altura del clásico de Scott? Seguramente no porque hoy en día es completamente imposible replicar ese nivel de impacto y novedad. Es un caso muy similar al de “Star Wars”. Puedes hacer una película empíricamente mejor que la original sin lograr provocar ni una cuarta parte de sus sensaciones y emociones, por lo que rebajar levemente las pretensiones acaba siendo una muestra de inteligencia, tanto por parte de los responsables como en la actitud de los espectadores a la hora de afrontar la película. Simplemente cambiando la pregunta.

¿Es “Blade Runner 2049” la mejor secuela posible? Rotundamente sí.

Villeneuve sale indemne y reforzado del reto porque se aproxima al material de origen con una extrema delicadeza y sensibilidad y porque se marca objetivos realistas y alcanzables, sabiendo en todo momento moverse dentro del encorsetamiento que le supone el propio guión junto a la alargadísima sombra de su predecesora. Cuando no se ocupa del guiño y el autohomenaje (alguno bastante prescindible), el libreto de Hampton Fancher y Michael Green funciona a las mil maravillas como expansión de su propio universo y como continuación coherente, utilizando a su favor el paso de los años y añadiendo elementos contemporaneos que enriquecen y potencian de manera exponencial el entorno y el mensaje. Con el lema “Más humanos que los humanos” por bandera, los Replicantes han evolucionado abriendo nuevas e interesantísimas vías de exploración filosófica y existencial, tanto dentro de la propia secuela como en próximas aproximaciones a las que invita.

Sin moverse del género “noir” y de la trama detectivesca, “2049” es una película profundamente melancólica que habla de aislamiento, de la soledad más amarga y devastadora, de la búsqueda de identidad, de la supervivencia en un entorno degradado, implacablemente hostil y violento. Un relato lánguido narrado de manera pausada, sin más concesiones que las estrictamente necesarias al espectáculo de acción tal y como lo conocemos actualmente. Los personajes hablan, reflexionan y sienten más que actúan y cuando lo hacen son arrebatos de violencia física como reflejo del profundo dolor emocional que padecen, especialmente su personaje protagonista del que el film se enamora por completo, dejando menos minutos en pantalla de lo que cabría esperar dentro de sus dos horas y media de metraje al resto de personajes. La reinterpretación del detective perdedor y solitario construida mediante la enternecedora interpretación de Ryan Gosling se agiganta minuto a minuto como pilar fundamental de la historia.

Consciente de de no poder reinventar y sentar nuevas bases dentro del género tal y como “Blade Runner” lo hizo en su día, Villeneuve se asegura y pone todo de sí mismo a la hora de proporcionar la experiencia sensorial más intensa posible. La incursión del director canadiense en la ciencia ficción es una auténtica bendición y con solo dos películas dentro del género se ha ganado el derecho a codearse con los Spielberg, Kubrick o Cameron gracias a una visión privilegiada y única. La composición de cada plano apoyada por la excelsa fotografía de Roger Deakins y cada uno de los sobresalientes apartados técnicos convierten a “2049” en una auténtica bomba audiovisual. Una fiesta para los sentidos que dota al conjunto final de una estética rebosante de elegancia y apabullante belleza, de las que hace que merezca la pena pagar por disfrutar de la experiencia en una sala con la tecnología de proyección más sofisticada.

“Blade Runner 2049” no ha nacido para cambiar la historia del cine ni falta que le hace. Triunfa por todo lo alto a la hora de capturar la esencia y encaminarla hacia nueva fronteras pero ante todo es un majestuoso film de ciencia ficción embriagadoramente humano. Tan humano como los Replicantes.

“Blade Runner 2049” se estrena en España el 6 de Octubre.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz
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