Crítica: “Los Increíbles 2”


Familiar en toda la extensión de la palabra

Por desgracia hay conceptos como genialidad o inspiración que son tan poco habituales como limitados en el tiempo. Inmersa en un periodo de stand-by creativo (esperemos), Pixar ha tomado la decisión, seguramente forzada también por el imparable mecanismo de Disney en cuanto a generación de contenidos, de tirar de sus éxitos más inspirados y abordar sus secuelas. Las bases son más que sólidas y en muchos casos como “Buscando a Nemo” o “Los Increíbles” la luz verde a dichas secuelas era algo que incluso el público demandaba con pasión, por lo que el siguiente paso lógico sería esperar lo mejor, con la trilogía “Toy Story” como máximo ejemplo y totem de como debe afrontarse una secuela.

La peor noticia y seguramente la única de la actual tanda de secuelas es precisamente que pierde en la comparación con la intachable saga de los juguetes. “Toy Story” 2 y 3, a pesar de contar con estructuras narrativas casi idénticas, lograba establecer una auténtica evolución en sus personajes y se las ingeniaba para hacer aflorar y desarrollar nuevos e interesantísimos conflictos internos, algo que los hacía extraordinariamente humanos y que siempre ha supuesto ese plus de genialidad que ha caracterizado a la compañía del flexo.

Como digo, este detalle es el único que puede echarse en cara tanto a “Buscando a Dory” como a “Los Increíbles 2”, ya que tanto a nivel técnico como a la hora de valorarlas como entretenimiento de primer nivel no existe lugar a la duda. Disney y Pixar continúan en lo más alto y a bastante distancia de todos los demás, simplemente son secuelas “cómodas” a las que les basta con replicar sensaciones en lugar de explorar más allá y que no tienen ni pizca de ganas de superar a sus míticas predecesoras. Un empujoncito más que fácilmente podría demandar el cinéfilo adulto.

En “Los Increíbles 2” bastan muy pocos segundos de proyección para que el espectador retome las sensaciones de hace 14 años. La apertura del film puede considerarse toda una declaración de intenciones al mostrar lo que solamente pudimos imaginar trás el desenlace de la primera entrega: Os vamos a dar lo que queréis. Comenzar la historia justo en el punto en el acabó la anterior rompe por completo la posibilidad de mostrarnos tantos años después una evolución palpable en la familia protagonista, algo que la película abraza sin problema y de paso le evita meterse en problemas de re-diseño físico de personajes y el riesgo de que estos no sean absoluta e inmediatamente reconocibles.

El objetivo primordial es ofrecer un espectáculo familiar en toda la extensión de la palabra. Un entretenimiento ejemplar sobre la familia, para disfrute de toda la familia y en la que cada situación recuerde de manera constante a una primera entrega que, vista de manera global, rozaba la perfección.

Esta secuela sigue cimentándose en la maravillosa habilidad y el dinamismo de Brad Bird, sobre todo a la hora de planificar y ejecutar las escenas de acción (sublimes todas ellas, destacando el prólogo y la persecución al tren), su personal e identitario diseño retro-futurista y la partitura de un de nuevo inspiradísimo Michael Giacchino. Sobre estas potentísimas e infalibles columnas, el film introduce una trama en la que el nucleo vuelve a ser la dificultad en la conciliación entre trabajo y vida familiar del superhéroe, solo que en esta ocasión es Helen quien se debate en esta situación en lugar de Bob, lo que aporta la única novedad auténtica al relato y de paso cumple con la autoimpuesta cuota de feminismo explícito contemporaneo de Disney.

Esta nueva situación genera lo más interesante a nivel narrativo, tanto para Helen como en el arco protagonizado por Bob, publicitado en los tráilers, con sus nuevas funciones como amo de casa y educador de sus hijos. En el resto es donde quedan más a la vista las costuras de la película, ya que las aportaciones de Frozono o Edna son prácticamente calcos de sus anteriores apariciones, Dash y Violet apenas tienen espacio para desarrollar dos leves subtramas personales ensombrecidos por Jack-Jack, que acapara casi todo el espectro cómico del film siguiendo las pautas del cortometraje “Jack-Jack ataca” y los nuevos secundarios únicamente se limitan a cumplir, incluido un villano que no es capaz en ningún momento de hacer olvidar a Syndrome, quizá uno de los antagonistas más sublimes en toda la historia de Disney.

La mejor de las noticias es que todo esto solo queda de manifiesto en un análisis muy posterior una vez reposado el film. Aún repitiendo fórmula con algo más ligereza, merece mucho la pena dejarse llevar por dos horas de auténtico espectáculo y diversión y, por encima de todo, volver a encontrarse con unos personajes absolutamente maravillosos.

“Los Increíbles 2” se estrena en España el 3 de Agosto.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando

@Oscar_DLC Oscar De La Cruz
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