Crítica: “Spider-Man: Lejos de Casa”


La era del blockbuster perfecto

El díptico compuesto por “Infinity War” y “Endgame” supuso la culminación y sublimación de ese ambicioso y mastodóntico proyecto llamado Universo Cinematográfico Marvel, generando una lógica y comprensible sensación de coronación de la montaña. ¿Y ahora qué?” es la pregunta que sobrevuela la mente de todo seguidor de la megafranquicia ante esta nueva etapa entre especulaciones, rumores y adquisición de derechos de nuevos personajes, con la tranquilidad en el fondo que ofrece el evidente perfeccionamiento alcanzado en la fórmula de un proyecto muy bien trabajado que incluye entre sus numerosos hitos el haber redefinido la concepción del blockbuster para el nuevo siglo.

El equipo responsable, con Kevin Feige a la cabeza, se ha encargado de situar “Spider-Man: Lejos de Casa” como el verdadero punto final de la Fase 3, aunque actúa más como puente entre la nueva era y la pasada, estableciendo en buena parte las bases para lo que vendrá con el héroe arácnido como pilar fundamental.

Ahora más que nunca se hace especialmente evidente que el acuerdo entre Marvel y Sony para compartir los derechos del personaje era un paso absolutamente imprescindible y tremendamente beneficioso para ambas partes. Sony sale ganando al integrar sus películas de manera total y absoluta en una de las franquicias más rentables de la historia del cine y Marvel se asegura la presencia de su personaje más icónico y querido para tomar el testigo de Iron Man y cubrir con garantías la ausencia de Robert Downey Jr.

Retomando el perfeccionamiento de la fórmula, la sensación que deja trás de sí “Spider-Man: Lejos de Casa” es la de un espectáculo de entretenimiento tan gigantesco y abrumador como medido y efectivo. Es un ejemplo paradigmático de funcionamiento por acumulación de factores, sublimando el concepto de “varías películas en una” y consiguiendo contra todo pronóstico que todo funcione como un reloj dentro del aparente caos.

Es un verdadero reto intentar buscar algo que pueda echarse en falta en un producto de estas características. Lo tiene absolutamente todo y su disfrute es equivalente a contemplar a un malabarista manteniendo en el aire un número absolutamente demencial de pelotitas de colores sin que ninguna toque el suelo en ningún momento. Funciona como un tiro como comedia adolescente, actúa a la perfección como secuela de todo lo presentado en “Homecoming” y a su vez como continuación de los acontecimientos relatados en “Endgame” y sienta nuevas bases para lo que vendrá sin olvidarse en ningún momento de mostrar el crecimiento lógico y la evolución del personaje.

Sobra decir que como película canónica de superhéroes hace honor a su marca de manera holgada con continuas set pieces de acción, espectáculo y efectos digitales. Todo el metraje está repleto del habitual desfile de trajes diferentes para hincharse a vender muñecos o guiñós a las viñetas y bromas internas y homenajes a la propia saga, pero lo que destaca especialmente es como todo aparece impregnado de un espíritu aventurero de reminisciencias “bondianas”, integrado en un demencial viaje de fin de curso a lo largo y ancho del continente europeo con continuos cambios de escenario y dentro de una trama que toma como mecanismo narrativo principal el giro de guión y la sorpresa, llevándolos hasta límites insospechados.

Desde el prólogo hasta el último segundo de la escena post créditos, la película hace realmente difícil la más miníma mención a elementos argumentales dentro de esta reseña en plena era de máxima sensibilidad hacia el spoiler. Esquivando comentar aspectos que puedan estropear la experiencia, únicamente cabe destacar el especial ingenio en cuanto a planificación y ejecución de la estupenda e imaginativa escena “pesadillesca” y certificar que Marvel parece haber dejado atrás uno de sus problemas de origen, ofreciendo villanos cada vez más matizados, interesantes y bien construidos. Precisamente dicha obsesión por la sorpresa constante entronca a las mil maravillas con la reflexión subterranea de la película (sí, además se guarda tiempo para ofrecer un mensaje) que, dentro de su tono ligero, advierte de los peligros crecientes del engaño y la manipulación en el mundo en que vivimos. Algo que sobrevuela toda la historia y queda remarcado y verbalizado en el clímax final por medio de una frase realmente lapidaria.

Como en toda obra, siempre quedan los gustos personales como último filtro. Puede que algún purista reniegue todavía de los cambios esenciales que ha sufrido el personaje en esta nueva versión renovada y adecuada al conjunto del universo narrativo, o que para muchos la sobreexplotación del género le produzca cierto agotamiento en muchos sentidos. Para los que entren a la sala a favor de obra les será realmente complicado encontrar algo que sobre o falte en un entretenimiento directamente ejemplar. Es divertidísima, sorprendente, emocionante y Tom Holland vuelve a estar absolutamente encantador haciendo completamente suyo a uno de los personajes más adorados, no solo del mundo del cómic si no de la cultura popular universal.

¿Es “Spider-Man: Lejos de Casa” un blockbuster rotundamente perfecto? ¿Estamos viviendo ya en la era de la sublimación de este estilo de entretenimiento cinematográfico? Si no es así, estamos verdaderamente rozándolo con la punta de los dedos.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz
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