Crítica: «La Gran Seducción»

«La Felicidad de las pequeñas cosas» por Isabel Garzón

He de ser sincera y decir que antes de asistir a la proyección de la película que nos ocupa, había visto la película hermana (La grande séduction, dirigida por Jean- Françoise Pouliot, 2003) y me pareció una pequeña joya del cine costumbrista. No en vano se llevo en el año 2004 el premio del público a la mejor película internacional en el Festival de Sundance.
Pero vamos al tema que nos ocupa; la nueva versión dirigida por Don McKellar en 2013.

" THE GRAND SEDUCTION "A Contracorriente Films

La sinopsis es la siguiente:
Los habitantes de Tickel Head, un pequeño pueblo de la costa de Cánada que antaño habían sido orgullosos pescadores se ven obligados a vivir hoy en día como subsidiados ante la falta de trabajo. Su rutina prácticamente se divide entre hacer cola para cobrar el subsidio de desempleo a principio de mes y pasar el rato en el bar del pueblo.
Parece que su destino puede dar un giro cuando una empresa de transformación de residuos petroquímicos pretende instalar una pequeña fábrica en el pueblo. Pero para ello han de cumplir una serie de requisitos, entre los que está tener un médico residente que atienda a los habitantes.
Aunque en principio no lo ven posible, se enteran de que un joven doctor deberá pasar un mes en el pueblo y entonces, conscientes de que puede ser su única posibilidad, deciden convertir el pueblo en una especie de oasis para el médico; un pueblo a medida en el que todos los gustos e intereses del joven galeno tengan cabida.

" THE GRAND SEDUCTION "A Contracorriente Films

A partir de esto se generan toda una serie de situaciones cómicas y enredos. Todo se convierte en una gran obra de teatro coral con los habitantes de Tickel Head como protagonistas.
Lo cierto es que la película me ha gustado. Me ha hecho pasar un rato entretenido, que es lo que todos pretendemos cuando vamos al cine. Y como las comparaciones son odiosas os propongo que si vais al cine a ver esta película veáis después la versión de 2003. A mi particularmente me gustó más la versión dirigida por Jean- Françoise Pouliot; es más preciosista, más auténtica.
Eso sí, no quiero restarle méritos a la pareja protagonista de esta versión: Brendan Gleeson (al que todos conocemos por sus papeles en «Braveheart», «Gangs of New York» o «Troya», entre otras) y a Taylor Kitsch (que participó en «X-Men Orígenes: Lobezno» y en ese gran fiasco que resultó para Disney la película «John Carter»). Realmente el peso de la historia lo lleva el actor irlandés, un tipo muy solvente que ha demostrado tener una gran cantidad de registros dramáticos durante su ya dilatada carrera.

" THE GRAND SEDUCTION "A Contracorriente Films

En la película, además de los equívocos y situaciones cómicas que producen las intenciones de los habitantes para con el joven médico se tratan temas tan actuales como la falta de empleo y de perspectivas en la vida. Y de cómo se puede pasar de la desidia más absoluta a recuperar la alegría y la dignidad.
Es cierto que se echa mano de muchos clichés, como es el caso de la dicotomía entre pueblo y ciudad como símbolo del fracaso y el triunfo respectivamente pero me ha parecido una alternativa bastante aceptable a las grandes producciones que suelen poblar la cartelera. Os animo a verla.

4 comentarios en “Crítica: «La Gran Seducción»

  1. ¡Divertida y entretenida! Pocas veces un remake llega al nivel de la película original. En el caso de “La gran seducción”, logra mantener (y mejorar, en algunos momentos) lo que ya pudimos ver hace 10 años de la mano del director Jean-François Pouliot. En esta nueva versión seguimos sin salir de Canadá, aunque cambiamos el francés por el inglés. La propuesta actualizada de Don McKellar nos vuelve a situar en un pequeño pueblo costero de Quebec, donde sus habitantes tratarán de ‘seducir’ al nuevo doctor para que se instale permanentemente. Este remake se gana a pulso la categoría de ‘cine para toda la familia’ gracias a los recurrentes tópicos y divertidas escenas que se suceden sin cesar. Sin embargo, la película vuelve a caer en los tópicos propios de las películas rurales, como la idea de que la gente verdaderamente auténtica vive en los pueblos. En definitiva, nos presenta un pueblo hecho a la medida del personaje de T. Kitsch, pero realmente trata de convertirse en el destino perfecto para el espectador. Ver esta propuesta nos asegura, dos horas de deliciosa comedia rural, junto con unas irresistibles ganas de viajar lejos de la gran ciudad.

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