Crítica: «Filth»

«Radiografía de un cerdo» por Oscar De La Cruz

«Filth» carga con una buena mochila llena de piedras en su camino. En primer lugar una distribución y promoción francamente mejorable en nuestro país. Son tiempos difíciles para la distribución de cierto tipo de films y a veces es hasta lógico que un producto cinematográfico tarde un año o más en llegarnos desde el estreno en su país de origen, pero desechar la colección de magníficos carteles promocionales de la película para quedarse con el más anodino y menos atractivo es tirar piedras sobre tu tejado. No hablemos ya de desvirtuar el título original de la obra colocando la coletilla «Filth, El Sucio» confundiendo más aún al personal y demostrando un claro desconocimiento del material que se tiene entre manos.

Al menos se incluye el texto «Del creador de Trainspotting» porque si no, casi sería imposible identificar la obra literaria que adapta. «Filth» significa «Escoria» y ese fué el título con el se publicó la novela de Irvine Welsh en España. ¿No hubiese sido lo más lógico traducir igualmente el título de la película?

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La otra gran losa con la que carga es puramente cinematográfica y no es otra que la existencia previa de «Trainspotting». El estilo a nivel estético de la obra de Danny Boyle, sobre todo a la hora de expresar visualmente escenas oníricas con las drogas como trasfondo, está tan instalado en el imaginario del espectador que hace que cualquier obra posterior que aborda las mismas temáticas con recursos estéticos similares pierdan impacto y parezcan poco originales o ya vistas.

Si dejamos de lado esos handicaps estamos ante una gran película. «Filth» es, posiblemente, mejor novela que «Trainspotting», al menos su premisa inicial puede resultar más atractiva, cañera y provocadora y como película podría mirar de tú a tú a clásicos de la talla de la mencionada «Trainspotting» o «El Club de la Lucha».  El segundo film como realizador de John S. Baird, que también se encarga del guión, consiste en un descenso a las cloacas más profundas del ser humano, articulado en torno a uno de los personajes más odiosos y repulsivos de la cinematografía contemporánea. Disfrazada de comedia desenfrenada la cinta nos muestra a Bruce Robertson, un policía de Edimburgo absolutamente amoral, drogadicto, alcohólico, racista y sociópata. El primer tercio de la película usa la endeble premisa de la investigación de un asesinato y la búsqueda de un ascenso en el cuerpo de policía para describirnos el día a día de un autentico hijo de puta.

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James McAvoy se deja literalmente la piel en el que es sin duda el mejor papel de su carrera. Impresionante su recital interpretativo donde alcanza niveles estratosféricos a la hora de resultar repulsivo o devastadoramente patético y que consigue lo impensable: que lleguemos a empatizar mínimamente con un ser tan repugnante. Aguanta sobradamente todo el peso de la película sobre sus hombros secundado por lo mejor de lo mejor en cuanto a actores del panorama británico actual. Nombres como Imogen Poots, Jim Broadbent o Jamie Bell en papeles bastante caricaturéscos, destacando especialmente a un genial Eddie Marsan.

La dirección es agil, casi frenética. Visualmente no es muy innovadora pero muy efectiva, al igual que los giros de guión. Es explícita y provocadora, usa metáforas crudas y directas como en el caso de las «representaciones animales» y sin embargo se torna muy sutil y elegante en todo lo que implica a la esposa de Robertson, engañosa narradora de la historia. Además la partitura original del gran Clint Mansell (otra más en su carrera) está complementada por una selección de temas musicales espectacular.

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Como colofón la película no solo cuenta con un final redondo, además se nos recompensa con unos títulos de crédito finales sencillamente geniales. Otro detalle a destacar es que la trama se desarrolle durante las fiestas navideñas, lo que convierte a «Filth» en una perversa interpretación de «Cuento de Navidad» con el Mister Scrooge más radical y extremo de la historia del cine.

Seguramente no llegará al gran público pero su calidad la convierte en un film muy reivindicable, al menos como clásico de culto. Merecimientos le sobran.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

4 comentarios en “Crítica: «Filth»

  1. He leído prácticamente todo lo que se ha publicado de Welsh en castellano y ni tenía ni idea de que esta adaptación cinematográfica existía. Me muero de ganas de verla!!

    1. El propio Irvine Welsh prometió al director tatuarse la cara de un cerdito con el casco típico de bobby inglés si le gustaba la adaptación y lo ha hecho. No te la puedes perder

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