Crítica: «Homeland» – Temporada 4

«Año uno después de Brody» por Oscar De La Cruz

La duda es el sentimiento principal con el que todos los seguidores de «Homeland» afrontamos la cuarta temporada. Duda y muchas reservas por la tendencia de Showtime a alargar y estirar sus productos estrella, como ya se demostró con «Dexter», con una inevitable pérdida de calidad.

El acierto más claro dentro del obligado cambio de rumbo de la serie es la apuesta por la trama pura de espionaje. Cruda, realista y absorbente, herencia directísima de la ficción bélica y política post 11-S, en particular de dos películas de Kathryn Bigelow: «En Tierra Hostil» y «La Hora más Oscura».

'Homeland' takes filming to Cape Town

La película sobre el artificiero protagonizada por Jeremy Renner comenzaba con un mensaje escrito en la pantalla: «La guerra es una droga». Este mismo mensaje es el pilar principal en el que se articula toda la temporada, personificada en la omnipresente Carrie Mathison y Peter Quinn, personaje que asciende en protagonismo para intentar llenar el hueco dejado por Brody. Sobre ambos recae el peso de mostrarnos las brutales consecuencias de un oficio en el que la profesionalidad y una ferrea voluntad, evolucionan irremediablemente en obsesión y una total deshumanización en el camino hacia el logro a cualquier precio del objetivo, generando un sentimiento parecido a la adicción en personas que se rebelan ante el vacío de una vida normal. Dicho transfondo era fundamental también en el film sobre la búsqueda de Bin Laden.

Bajo esta inteligente premisa se desarrolla el grueso de la temporada en la que el nivel de producción sube un escalón más en cuanto complejidad y calidad. El ambientar la acción sobre el terreno, en Islamabad funciona de maravilla y la trama de espionaje y juegos políticos es actual, adictiva y la tensión está administrada con maestría a base de escenas fantásticas, que explotan maravillosamente elementos como la utilización de drones, transformándolo en un recurso narrativo y cinematográfico espectacular. Incluso es refrescante que se narren los acontecimientos bajo un prisma que huye del exceso de patriotismo barato y nos muestra sin complejos como la todopoderosa inteligencia Norteamericana puede meter la pata hasta el fondo ante un villano realmente imponente y amenazador.

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En el apartado interpretativo las nuevas incorporaciones elevan más aun el enorme nivel de la serie. Corey Stoll, visto en «House of Cards» aparece brevemente interpretando al misterioso agente que desencadena toda la trama. Suraj Sharma, protagonista de «La Vida de Pi» aporta la ternura y la inocencia volviendo a mostrar sus estupendas dotes dramáticas, al igual que el veteranísimo Michael O’Keefe, fantástico como espía alcohólico y trasnochado.

Eliminado Brody de la serie, era más que obvio que «Homeland» se convertiría en el show de Carrie. La evolución del personaje, fantásticamente interpretado por Claire Danes, es una de las decisiones más arriesgadas de la temporada, coqueteando peligrosamente con convertirse en uno de los protagonistas más antipáticos y odiosos del panorama actual. Totalmente desatada, alcanzando niveles de frialdad extremos en el ejercicio de sus funciones hacia compañeros, superiores y todo bicho viviente, se nos muestra como una auténtica zorra manipuladora e implacable, incapaz de marcarse límites y de vivir en un entorno familiar normal ejerciendo su nuevo papel como madre de una niña que, para colmo de males, es la viva imagen de su padre (Impresionante el parecido). Muestra clara de ello  es que, aunque es una serie donde presenciamos atentados terroristas, tiroteos y asesinatos varios, la escena más escalofriante de toda la temporada se desarrolla en suelo americano, en un cuarto de baño.

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Otro de los sellos identificativos de la serie desde sus comienzos es la presencia de Mandy Patinkin interpretando a Saul Berenson. Aunque su introducción en la trama quizá sea un poco forzada, sus escenas con Claire Danes y esas miradas paternales son una de las marcas de fábrica del show. Sin él «Homeland» sería mucho menos «Homeland».

Todo haría pensar que «Homeland» ha pasado con nota una de sus reválidas más importantes y ha vuelto más en forma que nunca, presentándose oficialmente como sustituta amplificada y evolucionada de «24». La afirmación sería completa al cien por cien de no ser por un último episodio directamente aburrido y totalmente anticlimático, únicamente centrado en asuntos personales, familiares y románticos de Carrie, incapaces de competir en interés con lo visto en los episodios anteriores. Una pequeña mancha que resucita las dudas que habían sido despejadas a golpe de buen thriller.

HOMELAND (Season 4)

Si los responsables de la serie siguen la linea marcada por esta cuarta temporada hay bastantes esperanzas de que «Homeland» pueda tener bastante recorrido en el tiempo. Hay vida después de Brody, el error sería intentar buscarle un sustituto y meter asuntos románticos con calzador para repetir fórmula. Quinn es un gran personaje secundario pero no es Brody ni hace falta que lo sea.

Nos vemos en la quinta temporada.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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