Crítica: «American Crime» – Episodio 3

La incómoda realidad.

Inquebrantable en cuanto a la estructura propuesta desde el piloto avanza «American Crime» en su tercera entrega. Un desarrollo formal que sigue apostando por dedicar a todos los personajes su equitativa parcela de tiempo por episodio. Ni por un segundo cae en la tentación de desarrollar a unos más que a otros. Esto por un lado es bueno, ya que nunca perdemos la perspectiva y el tono coral tan importante en la narración, pero por otro corre el riesgo de desembocar en cierta monotonía y pérdida de capacidad de sorpresa.

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Suerte que para evitarlo en cada episodio tenemos una pequeña y, administrada con cuentagotas pero siempre decisiva dosis de información que contribuye a desentrañar las causas del crimen. La trama más relevante para la futura resolución del caso la protagonizan esta semana el matrimonio Carlin. En su empeño por recabar más información Tom mueve todos los hilos legales para poder leer los correos electrónicos de su hija. Esto se convierte en el detonante para que su esposa Eve, sin escapatoria posible, termine confensándole que las nuevas pistas de la policía pueden ir muy bien encaminadas. Eve ha ocultado algo que nos confirma lo que nos empezábamos a oler: El joven matrimonio asaltado guardaba muchos esqueletos en el armario a pesar de su imagen de perfección.

A todo esto Barb sigue atrapada en su espiral de odio y sinrazón, tratando sin éxito de convertir el asesinato de su hijo en un crimen de connotaciones raciales, mientras Russ intenta retomar las riendas de su vida. De Carter Nix solo tenemos una escena pero muy relevante. La conversación con su hermana es la encargada de introducir otro elemento importante que no había aparecido hasta ahora y es determinante en el conflicto racial: la religión. Otro es el espontaneo pánico que experimenta Jenny Gutierrez ante la policía, influenciada por la delicada situación de su hermano.

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Nadie en esta serie ni en la sociedad que retrata esta libre de prejuicios. Incluso los enamoradísimos Carter y Aubrey, a priori los únicos personajes no racistas, se dedican a coleccionar compulsivamente fotografías de revistas en las que aparecen sonrientes parejas interraciales. Como si intentaran autoconvencerse de la belleza de su relación a través de las preciosistas imágenes publicitarias.

John Ridley parece seguir apostando todo a la carta de sus intérpretes, simplemente colocando la cámara fija, cerca de sus rostros para que experimentemos la trama a través de ellos, descartando cualquier efectismo. Una apuesta ganadora a la vista del fantástico trabajo de todo el elenco.

«American Crime» se emite los viernes en Movistar Series.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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