Crítica: «American Crime» – Episodio 5

Amores tóxicos

Rondamos el ecuador de la primera temporada con este quinto episodio en el que John Ridley cede las riendas en la dirección, apostando de nuevo por una mujer joven pero con enorme experiencia en televisión. Hanelle M. Culpepper comenzó su carrera cuando fue seleccionada por el programa para escritores afroamericanos creado por Bill y Camille Cosby y trás realizar varios cortometrajes, ha dirigido en un periodo de tres años episodios para series como «Parenthood», «Revenge», «Castle», «Mentes Criminales» o «Grimm».

Su dirección sigue las pautas de sobriedad marcadas por la serie, aunque en este episodio es donde más reiterativo se hace el uso de esas mini-elipsis de montaje, casi único recurso estilístico de la serie, bastante prescindible y que en alguna ocasión resulta incluso molesto.

Aunque sin duda lo más chocante llega en el plano argumental. El cliffhanger del episodio anterior prometía nueva e importante información sobre el crimen con el despertar de Gwen del coma, pero parece que se nos escamotea dicha información, dejándola para más adelante. Vale que ha sido victima de un ataque brutal y acaba de despertar, pero resulta extraño que en un caso con tantas incógnitas y tan incómodo para los estamentos jurídicos, la policía no se haya presentado en el hospital para interrogar a Gwen y sin embargo la veamos hablar normalmente con su cuñado cuando este la visita para enseñarle el video del entierro de su marido.

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El episodio deja de lado por completo a la familia Carlin para centrarse en Russ, que sigue enderezando su vida y tiene que pasar por el doloroso trance de recoger el traje con el que será enterrado su hijo en una casa que aun muestra las evidencias del brutal ataque. Un entierro que ha supuesto una amarga derrota para Barb, que además descubre con amargura que su hijo le ha ocultado su relación de un año con una mujer de color con la que va casarse. De nuevo Mark ejerce como voz de la razón censurando la actitud xenófoba de su madre en su cruzada por conseguir algo de normalidad dentro de una familia rota.

Los problemas se acumulan también para la familia Ortiz en su viaje hacia el abismo. Tony sigue dando pasos hacia el lado oscuro, lo que afecta irremisiblemente a la vida de su hermana. Su arresto y las desafortunadas declaraciones en televisión de su padre son un nuevo detonante que la serie usa para dar otro palo importante a las religiones. «American Crime» insiste en un retrato, tanto de la iglesia católica como del islam, contagiados de la hipocresía reinante en la sociedad, mostrándo a sus adeptos más preocupados por las apariencias que por ayudar y mantener una actitud realmente integradora.

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Esto queda de manifiesto también en la trama de Carter Nix y su salida de la carcel, que es sobre la gira realmente el episodio. Parece que Nix es al único de los personajes encarcelados al que le ha servido de algo su periodo en prisión. Ha estado alejado de las drogas y ha tenido tiempo de reflexionar sobre su tóxica relación con Aubrey, aunque no lo suficiente para evitar una tragedia anunciada.

Cada uno de los personajes de «American Crime» continúa su senda hacia un oscurísimo destino episodio trás episodio, con pasos cortos pero implacables. Veremos si en la negrura reinante hay lugar para la esperanza.

«American Crime» se emite los viernes en Movistar Series.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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