Crítica: «True Detective» – Temporada 2 – Episodio 3

«Maybe Tomorrow»

El prácticamente debutante realizador danés Janus Metz toma el relevo de Justin Lin comenzando este «Maybe Tomorrow» con una onírica escena que podría haber filmado perfectamente David Lynch. asistimos aliviados al despertar de Ray Velcoro gracias a que la escopeta del misterioso Hombre Cuervo iba cargada con proyectiles de goma. El autodestructivo policía tiene así la ocasión de seguir respirando un día más y una nueva oportunidad de seguir dando pasos hacia su redención.

Porque si hay un componente común en la antología creada por Pizzolatto, es sin duda la que marca su propio título. Al igual que Cohle y Hart, los detectives Velcoro, Woodrugh y Bezzerides parecen cortados por un patrón similar: Personas rotas que conocen demasiado bien lo que es tocar fondo y cuyo único atisbo de expiación reside en derrotar al lado más oscuro y maligno del ser humano a través de su oficio. Jamás serán buenas personas, únicamente detectives auténticos.

De los tres protagonistas el más sumergido en el fango es, sin lugar a dudas, el interpretado por Colin Farrell. Y este es un hecho que no pasa desapercibido para todo el que le rodea, que le considera un auténtico cadaver andante como demuestran las palabras de su padre en el sueño y de Frank en la recurrente mesa del bar. Incluso el doctor encargado de su chequeo le pregunta abiertamente si quiere vivir después de soltar una de esas fantásticas frases lapidarias que demuestran el nivel de Pizzolatto como guionista: «Se puede vivir con algunos malos hábitos, pero ayuda no tener todos los que existen». Gracias a su extraño sueño, Velcoro se ve en la necesidad de hacer una visita a su padre. Interpretado por el veterano Fred Ward, Eddie Velcoro es un duro ex-policia de la vieja escuela, solitario, amargado y desencantado con el enfoque actual de la labor policial que sobrevive a base de alcohol y la marihuana que le proporciona su hijo para calmar sus achaques.

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En el caso del joven Woodrugh, también la adicción al alcohol se añade a su perfil. Dicha adicción y su homosexualidad reprimida que empezaba a sugerirse en el pasado episodio parecen confirmarse en la charla con su amigo y ex-compañero de escuadrón, además de su actitud incómoda en las distancias cortas con el chapero que le sirve como confidente al seguir la pista de las prostitutas contratadas por Caspere.

De Ani no descubrimos ningún aspecto nuevo especialmente relevante durante el capítulo, salvo su ya conocida fachada de tía dura y su facilidad para despachar ex-amantes pegajosos. El peso del capítulo en cuanto a personajes recae en las espaldas de Frank Semyon, cuyo imperio se resquebraja a velocidad de vértigo, resultando cada vez más evidente que no fue solamente una víctima colateral del asesinato de Caspere. El mafioso es el objetivo claro de una conspiración perfectamente orquestada desde las sombras que se ha cobrado la primera víctima directa dentro de su organización. Cada vez que tira de sus múltiples recursos y habilidades para mantenerse a flote, cae un nuevo naipe de su castillo para volver a sumirle en un estado de ansiedad y paranoia constante que afecta a cada aspecto de su vida. Una ansiedad amplificada por el hecho de no tener ni la más remota idea de por donde le vienen los golpes, algo completamente impensable para alguien que siempre ha tenido muy claro quienes son sus enemigos. Vince Vaughn sigue convenciendo a los escépticos con una magnífica interpretación en la que demuestra una enorme facilidad tanto a la hora de mostrarse imponente y amenazante, como cuando aparece vulnerable, acosado por la duda y al borde del colapso.

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Centrándonos en el caso, el registro de varias llamadas telefónicas desde el piso de Caspere nos lleva a conocer el decadente estilo de vida del alcalde de Vinci y a los particulares miembros de su familia, incluido el bala perdida de su hijo, que ya había sido mencionado anteriormente. La detective Bezzerides hace malabarismos para poder centrarse en la investigación mientras sus superiores parecen más interesados por los trapos sucios de Velcoro, dentro de una guerra subterranea entre departamentos. En el lado opuesto, la corrupta policía de Vinci intenta que Bezzerides no investigue los chanchullos de Caspere en los que el propio departamento y el ayuntamiento están implicados por medio de un Velcoro cuyo único deseo es escaquearse del caso. A pesar del empeño de los superiores de ambos por enfrentarlos, entre los dos detectives parece empezar a forjarse una relación de auténtica confianza y respeto mutuo, mucho más después de la fallida persecución trás el enmascarado al que llegan siguiendo la pista del coche del asesino.

Las pesquisas de Woodrugh lo llevan al antiguo local de alterne de Frank, donde este intenta descubrir algún indicio de quien anda detrás de todo y lo único que encuentra es un conato de rebelión por parte de Santos. Una falta de respeto que Semyon no puede permitir y que es debidamente castigada.

La temporada llegará a su ecuador la próxima semana y lo hará con paso firme y decidido a base de grandísimas interpretaciones, una atmósfera absorvente y un guión sin fisuras que sigue equilibrando a la perfección el retrato psicológico de sus protagonistas y una cada vez más compleja y fascinante investigación criminal. A estas alturas podemos respirar tranquilos. «True Detective» continúa siendo cine negro de muchísimos quilates.

Puedes seguir «True Detective» – Temporada 2 en Canal + Series y Yomvi.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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