Crítica: «Ant-Man»

«Pequeño gran héroe» por Oscar De La Cruz

La fase 2 de Marvel llegó a su fin. Un conjunto de seis películas en el que se consumó la transición y quedó establecido el nuevo y definitivo rumbo a seguir para la elaboración del complejo universo cinematográfico de la casa de las ideas. En este periodo de tiempo marcado por la unión con Disney, Marvel ha cambiado la política de sus inicios como estudio independiente que consistía en dejar a sus personajes en manos de autores con un estilo propio marcado y bien definido para que aportaran su visión personal, sacrificando en cierto modo la  libertad creativa y la capacidad de sorpresa a cambio de lograr un tono más uniforme y cohesionado para que cada película funcione independientemente y a la vez forme parte de un todo.

¿Es mejor este nuevo rumbo o el anterior? Difícil llegar a un consenso porque cada uno tiene sus pros y sus contras. Parte de los aficionados al género seguirán defendiendo la personalísima visión de Hulk de Ang Lee frente a los que prefieren la versión más convencional y ajustada a los cánones del personaje dirigida por Louis Leterrier, así como habrá tantos defensores como detractores de «Iron Man 3», inicio de la mencionada fase 2 y última ocasión en la que un director ha gozado de total libertad para darle su toque distintivo al producto final.

«Iron Man 3» terminó siendo una comedia de acción al más puro estilo de Shane Black que sorprendió y molestó a partes iguales a muchos aficionados debido a decisiones argumentales que se alejaban bastante de los comics, por lo que Marvel decidió continuar su camino a base de aplicar una misma fórmula para las siguientes películas, un método que Disney domina como nadie.

«Ant-Man» es la clara representación de todo lo expuesto como demuestra la salida de Edgard Wright del proyecto y el resultado final de la película. Cine de aventuras para toda la familia que en esencia nos cuenta lo mismo de siempre, pero lo hace con una estudiada y perfecta mezcla de comedia, acción y efectos especiales. Una fórmula que siempre funciona basada en el primer»Iron Man», auténtica piedra angular en la que se sostiene el universo Marvel, que en el caso de la adaptación del Hombre Hormiga contiene ese pequeño plus que tienen otros films del estudio y la colocan en el cajón de los aciertos: el juego con los géneros.

Si «Capitán América: El Soldado de Invierno» funcionaba como un fantástico thriller de espionaje y «Guardianes de la Galaxia» recuperaba el espíritu de las mejores space operas, «Ant-Man» se mueve en el género de películas de robos, logrando aportar las suficientes variantes para otorgarle entidad propia. De esta manera el héroe encarnado por Paul Rudd (elección perfecta para el papel, como era de esperar) que continúa la tradición de granujas simpáticos y nobles en su interior iniciada por el Tony Stark de Robert Downey Jr. y continuada por el Star-Lord de Chris Pratt, no camina solo en el aprendizaje de sus poderes y en la ejecución de su misión. Las reglas del género lo convierten en la punta de lanza de un equipo y de esta forma adquiere mucho más peso en la historia el elenco de secundarios del film, tanto la banda de ladrones encabezada por Michael Peña que actúa como alivio cómico como la pareja formada por Michael Douglas y Evangeline Lily.

Sin duda el tiempo en pantalla y el peso de su personaje (mucho mayor de lo que podría esperarse a priori) acaba siendo la sorpresa más agradable de la película. La enorme presencia de Michael Douglas, lejos de quedar relegada a una simple colaboración como mentor del héroe, se extiende de principio a fin hasta el punto de disputarle el protagonismo a Rudd convirtiéndose en el auténtico motor de la trama al ser el cerebro y líder activo de la misión principal y el creador involuntario de la amenaza y el villano del film. Además sus antiguas aventuras como el primer Hombre Hormiga aportan un estupendo trasfondo que hace que los breves flashbacks sepan a muy poco y den ganas de presenciar un spin off ambientado en la guerra fría junto a la Avispa original. El prólogo ya demuestra que rejuvenecer digitalmente a Douglas con espectaculares resultados no sería un problema.

Por lo demás «Ant-Man» resulta especialmente simpática por la escala en la que se mueve, tan aparentemente sencilla y reducida como su personaje protagonista. Los peligros y amenazas más globales capaces de destruir la tierra quedan para Los Vengadores, dando paso a un espectáculo más pequeño y ligero. Es divertida, los chistes funcionan, el traje mola mucho, Evangeline Lily consigue estar bellísima a pesar de un peinado no muy favorecedor y nos deja con las ganas de verla repartir estopa embutida en el traje de La Avispa y las innumerables posibilidades visuales que ofrece el tipo de poderes del héroe están bien aprovechadas, sin recrearse excesivamente. Por poner alguna pega, la incursión final en Industrias Pym está resuelta de manera algo atropellada en comparación con la fantástica escena del robo en la casa, debido quizá a la obligatoriedad de introducir la pelea final con el malo, otro de los puntos flojos. Darren Cross/Chaqueta Amarilla continúa la tradición de malvados planos y estereotipados y mantiene como gran asignatura pendiente de Marvel el otorgarnos a un villano realmente memorable, aunque no es de los peores y al menos la película reserva unos minutos para explicar sus endebles motivaciones.

Como siempre, depende del espectador quedarse con una de las dos sensaciones con las que se sale del cine: Es una más dentro de un género tan sobreexplotado que empieza a resultar algo monótono y también es un competente entretenimiento que ofrece exáctamente lo que promete. Estaremos atentos a lo nuevo que pueda aportar la fase 3 que dará comienzo con el Capitán América e introducirá la fascinante trama de «Civil War». Lo que parece seguro es que Marvel seguirá reventando taquillas con productos satisfactorios para todas las edades, siempre que se esté predispuesto a disfrutar de ellos.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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