Crítica: «American Ultra»

«2015, año internacional del superespía en el cine» por Oscar De La Cruz

Con «Kingsman: Servicio Secreto», «Misión Imposible: Nación Secreta», «Operación U.N.C.L.E», «Anacleto: Agente Secreto» ya estrenadas y «El Puente de los Espías» y «Spectre» a punto de llegar, el cine de espías ha superado este año a los sobreexplotados superhéroes en cantidad, exhibiendo casi  todas las maneras posibles de aproximarse al género. Esta circunstancia juega en contra de «American Ultra» por pura saturación, mucho más si tenemos en cuenta que se ha estrenado justo una semana después de «Anacleto», con la que comparte exáctamente el mismo argumento.

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El segundo film de Nima Nourizadeh trás ese divertidísimo desmadre que fue «Project X», toma como premisa al personaje de Jason Bourne dándole un giro y convirtiéndolo en un fumeta que pasa por la vida sin apenas motivaciones ni objetivos, que malgasta los días trabajando como dependiente en la tienda de un pueblo de la América profunda y cuyo único motor para su anodina existencia es la relación que mantiene con su novia.

Partiendo de esa base, «American Ultra» apunta muy buenas maneras desde el principio pero no termina de certificarlas, como si en el último momento no se atreviera a saltar al vacío y reculara hacia terrenos más conservadores y se conformara con ser simplemente una más de acción. Amaga continuamente pero nunca pega. Y es una lástima porque su primera mitad es una continua promesa de ser una propuesta realmente transgresora. Quiere ser una novela gráfica en movimiento estéticamente poderosa, con un montaje acelerado cercano al videoclip y plagado de una violencia tan explícita como estilizada, pero todos estos aspectos se diluyen a medida que avanza el metraje convirtiéndose en un film mucho más convencional de lo esperado.

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Lo mejor del film son sus dos actores protagonistas. Jesse Eisenberg cumple como siempre suele hacer y confirma, como ya se demostró en «Adventureland», su buena química con una Kristen Stewart más expresiva de lo habitual. Ambos se sienten comodísimos en este tipo de papeles que además les sirve para seguir cultivando ese aura de artistas «indies» y contribuyen a que la historia de amor entre sus dos personajes sea la parte mejor desarrollada de la película con diferencia. Sin embargo el notable reparto de secundarios no llega a su altura afrontando unos roles demasiado estereotipados como los de Connie Britton y Topher Grace, innecesarios como el ayudante gay de la agente de la C.I.A. o directamente desaprovechados como el interpretado por John Leguizamo con el que un actor de su categoría podría haber hecho auténticas virguerías.

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Por todo ello y siendo un entretenimiento de lo más competente, queda la sensación de que con un poco de decisión a la hora de pisar el acelerador «American Ultra» podía haberse convertido en una auténtica joya de culto, incluso ser la nueva «Amor a Quemarropa» simplemente exprimiendo un poquito más escenas como la del sótano fluorescente o desmelenándose del todo en el clímax final. No obstante hay que dar un voto de confianza a un director que con solo dos films en su haber, apunta bastante personalidad en el plano visual y tiene un amplio margen de mejora.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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