Review: «The Leftovers» – Temporada 2 – Episodio 3

«Off Ramp»

Carl Franklin, director de thrillers como «El Demonio Vestido de Azul», A Contrarreloj» o «Toda la Verdad», ha elegido la televisión como hábitat ideal para demostrar su veteranía de manera recurrente en shows de calidad y renombre como «The Newsroom», «House of Cards», «Homeland» o «The Affair». Esta semana Franklin es el encargado de recordarnos el motivo por el que nos enamoramos de «The Leftovers».

Trás dos episodios centrados en jugar con nuestra mente y descolocarnos por completo a base de plantear nuevos misterios, «Off Ramp» recupera el desgarrador dramatismo de los episodios más memorables de la primera temporada y la auténtica esencia de la serie: El dolor, el desconsuelo y la profunda desorientación que sufren «los que quedaron atrás».

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«Off Ramp» deja de lado a Kevin, Nora, Jill y los acontecimientos en Jarden para centrarse en Laurie. La ex-señora Garvey ha huido de Mapleton junto a su hijo Tom después del traumático incendio que casi acaba con la vida de su hija. No conforme con abandonar su militancia en los Culpables Remanentes, Laurie ha decidido dedicar su vida a intentar acabar con la secta de dos maneras: Escribiendo un libro autobiográfico para hacer llegar a la gente su experiencia desde dentro y ayudando a recuperar sus vidas a los reclutas con dudas que Tom, infiltrado dentro del culto, se encarga de seleccionar.

El episodio, aparte de ser absolutamente maravilloso, es una nueva oportunidad para disfrutar del brutal trabajo interpretativo de Amy Brenneman. Tanto ella como Carrie Coon interpretando a Nora Durst alcanzaron las cotas máximas de dramatismo y emoción en la primera temporada con una labor absolutamente espectacular. «Off Ramp» es el viaje personal y emocional de Laurie a través de una gran variedad de estados de ánimo maravillosamente expresados y transmitidos por la actriz. Desde la ilusión y la determinación a la vulnerabilidad, pasando por la euforia cuando consigue recuperar su ordenador o el odio y la violencia en su reacción frente al editor y en la escena del atropello. Sencillamente soberbia mostrándonos a una mujer que, aunque está en proceso de recuperación, continúa absolutamente rota por dentro. No menos devastadora que la historia de Laurie es la minitrama de Susan, una de sus «rescatadas» que representa el perfil psicológico ideal para acabar militando en los Culpables Remanentes y termina en una escena realmente sobrecogedora.

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A pesar de que la intensidad dramática invade cada segundo de metraje, el episodio no renuncia a las revelaciones sorprendentes ni a abrir nuevas incógnitas. De la emoción se encarga el personaje de Laurie pero sin duda los momentazos marca de la casa recaen en Tom. Cuando es descubierto en una de sus infiltraciones los Culpables lo encadenan en la parte trasera de un furgón y lo llevan a un lugar apartado, aparentemente desértico donde hace aparición otro de los personajes conocidos.

Meg, la tímida y dubitativa recluta interpretada por Liv Tyler en la primera temporada parece haber alcanzado un status mucho mayor dentro de la secta. Una especie de lider, aparentemente exenta del voto de silencio que parece conocer las intenciones de Laurie y así se lo hace saber en forma de terrorífica amenaza a través de su hijo. ¿A que viene el escarceo sexual previo? Otra incógnita.

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Hablando de grandes misterios, uno de los personajes más fascinantes y enigmáticos de la primera temporada fue Holy Wayne, el gurú con superpoderes que sanaba todos los pesares de la gente a base de abrazos y a cambio de dinero. Ante una audiencia boquiabierta (nosotros incluidos) Tom revela un último encuentro con Wayne en el que el iluminado parece transmitirle sus poderes curativos antes de morir. ¿Es verdad lo que cuenta Tom? ¿Está utilizando la sugestión como hacía el presunto estafador como último recurso de esperanza para su madre y todos a los que intentan ayudar?

Seguro que quedan cosas por comentar de manera más exhaustiva pero el episodio contiene tantas cosas que podría hablarse de él durante horas. Simplemente remarcar como el guión juega de nuevo con las lineas temporales, desordenando escenas para que nos preguntemos el motivo por el que Laurie se muestra tan obsesiva con la limpieza de su coche, respondiendo a la cuestión posteriormente. Para los que os fascinen los detalles desperdigados por cada episodio, cuando Tom llega a casa antes de la visita a Jill, en la televisión hablan de un hombre que ha aparecido en una cueva de Australia con la cara llena de picotazos de mosquito, que asegura haber regresado de la muerte. Posteriormente, en la reunión con el editor, éste vuelve a mencionarle añadiendo que el hombre asegura que después de eso no puede morir. Seguramente no volvamos a saber de él y solo será otro ejemplo de mente desquiciada por los acontecimientos pero nunca se sabe.

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En el apartado musical destaca la utilización de la preciosa versión instrumental, únicamente con un piano, del «Where Is My Mind» de los Pixies, el mítico tema con el que finalizaba «El Club de la Lucha» y que curiosamente escuchamos hace poco, también en esta versión instrumental, en uno de los momentos álgidos de otra maravillosa serie: «Mr. Robot».

«The Leftovers» sigue rompiendo esquemas y maravillando semana trás semana. ¿Lo mejor de todo? Aún nos quedan siete episodios más. El próximo lunes regresaremos a Jarden con el resto de los Garvey en «Orange Sticker». Mientras llega el día ¿necesita alguien un abrazo?

Puedes seguir «The Leftovers» – Temporada 2 en Canal + Series y Yomvi.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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