Crítica: «Spectre»

«Cerrar el círculo volviendo a la esencia» por Oscar De La Cruz

Esta nueva etapa del agente secreto más célebre de la historia del cine que ahora concluye arrancó su andadura con paso firme y una gran ventaja sobre sus predecesoras. La «era Brosnan» se limitó a cambiar de actor protagonista y adaptar ligeramente el estilo y sobre todo las escenas de acción a los nuevos tiempos trás una larguísima temporada apartado de las pantallas. Precisamente esa larga ausencia y un actor perfectamente adecuado fueron elementos suficientes para que «Goldeneye» recibiese una más que calurosa acogida, aunque el efecto no perduró durante las tres películas posteriores y se fue diluyendo en una clara progresión descendente.

Después de una controvertida elección como nuevo 007 que a priori no convencía a nadie, Daniel Craig y «Casino Royale» cerraron muchas bocas gracias a un sano y necesario cambio de enfoque dentro de la franquicia. Esta nueva etapa comenzaba con un plan global, sin improvisar película a película, reinventando los orígenes del personaje y con una clara vocación de precuela. El saber de donde partes y donde quieres terminar es el factor que marca la diferencia respecto a incursiones anteriores y el plan siempre ha sido mirar atrás y relatar una evolución que debía concluir con el Bond que todos conocemos, el de toda la vida.

El espectacular prólogo en México, iniciado por un majestuoso plano secuencia, es el punto de partida de un film que intenta ajustarse a la plantilla más clásica y reconocible, propia de los inicios de la saga, lo que convierte a la trama de «Spectre» en algo simple, tópica y extremadamente previsible si se analiza como película individual y no como parte de un todo. Para disfrutar «Spectre» plenamente es imprescindible asimilarla como el final del viaje, la llegada a un destino que ya conocemos repleto de guiños, referencias y autohomenajes (muchos muy obvios y algunos bastante sutiles) que harán las delicias de los fans. En este sentido sorprende el ligero contraste de tono en la dirección de Sam Mendes respecto a la más reflexiva «Skyfall», apostando más por el sentido del espectáculo y con más abundancia de escenas de acción impecablemente rodadas a la antigua usanza, evitando lo máximo posible el uso de efectos infográficos.

Daniel Craig vuelve a rayar a gran altura y carga con todo el peso de la película a sus espaldas consumando su transformación desde el agente bronco y primerizo con licencia para matar recién estrenada de «Casino Royale» hasta el Bond algo más refinado, cínico y ligeramente autodestructivo de siempre, pero este regreso a la esencia primigenia que impregna cada diálogo y cada aspecto de la trama no beneficia precisamente a los nuevos secundarios. Aunque la saga ha llegado a tiempo para resolver la injusticia histórica que hubiese sido no ver nunca a Monica Bellucci convertida en chica Bond, tanto ella como Léa Seydoux quedan reducidas a la versión más «de manual» de ese icónico rol. Algo similar ocurre con Dave Bautista que, aunque disfruta de una potente entrada en escena, su función queda limitada al homenaje de la figura del sicario en su sentido mas clásico dentro de la franquicia. A Christoph Waltz siempre es una delicia verle en pantalla, incluso en casos como este en el que no está demasiado exigido y resuelve su trabajo a base de pura presencia, encarnando a un gran villano a pesar de las motivaciones algo inconsistentes de su personaje.

La fotografía, otro de los aspectos más reseñables por su calidad a lo largo de los cuatro films, esta vez corre a cargo del suizo Hoyte Van Hoytema y, sin llegar a los niveles de virtuosismo demostrados por Roger Deakins en «Skyfall», ofrece un verdadero recital a la hora de jugar con una variadísima paleta de tonalidades diferentes para cada una de las numerosas localizaciones por donde se mueve la trama. Lástima que la elección de «Writing’s On the Wall» como tema principal desentone un poco dentro del conjunto. La canción interpretada por Sam Smith es realmente bonita y gana muchos enteros unida a las imágenes de la fantástica escena de créditos, pero es muy poco «Bondiana» para el clasicismo que demanda el tono de la película.

La sorpresa por la novedad, la memorable partida de poker o la mejor chica Bond de toda la saga, siguen colocando a «Casino Royale» como la mejor entrega en mi particular ranking, pero «Spectre» consigue funcionar a la perfección como secuela de «Skyfall» y es sin duda un colofón coherente y muy a la altura de una de las mejores  y más cohesionadas épocas en la historia de 007. Ahora se abre un periodo de incertidumbre y no tardarán en llegar rumores sobre posibles nuevos enfoques para el personaje y nombres de actores barajados para recoger el testigo de Craig.

Por el momento se ha cumplido el objetivo a la hora de recuperar el prestigio ligeramente perdido y colocar de nuevo a 007 como uno de los máximos referentes dentro de su género, también de cara a la taquilla. La difícil labor de igualar o superar esta última etapa quedará en manos de otros porque lo único que es seguro es que. como siempre ha hecho, James Bond regresará.

«Spectre» se estrena en España el próximo 6 de Noviembre.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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