Crítica: «Infierno Azul»

«El noble oficio del artesano» por Oscar De La Cruz

En un ámbito en el que las pretensiones artísticas y el ansia de reconocimiento están tan presentes, es reconfortante comprobar como aún existen individuos dentro de la industria del entretenimiento capaces de afrontar su labor como el aprendizaje constante de un oficio. Emigrando a Estados Unidos con 18 años y no demasiado conocimiento del idioma y dando sus primeros pasos en el ámbito de la publicidad y el videoclip musical, Jaume Collet-Serra ha ido construyendo paso a paso y sin estridencias una carrera extraordinariamente sólida y ha encontrado un confortable nicho de seguridad en Hollywood dentro de un cine enfocado al más puro entretenimiento a base de constancia y puro oficio.

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David Fincher, los hermanos Ridley y Tony Scott o el mismísimo Steven Spielberg son ejemplos de esta modalidad de cineasta que han desarrollado su carrera a base de trabajo constante y una vocación de continuo aprendizaje hasta alcanzar su status actual. Puede que al director español le llegue algún día ese proyecto que eleven su nombre a otro nivel de reconocimiento y calidad artística o puede que no. Mientras tanto su desarrollo como narrador y su estilo visual seguirán evolucionando sin parar de trabajar, estrenando una película por año y manufacturando productos de lo más solvente en cuanto a taquilla. Esa linea parece que va a continuar si tenemos en cuenta «Infierno Azul» o «The Commuter», su próximo trabajo en el que coincidirá por cuarta vez con Liam Neeson, contribuyendo una vez más a convertir al actor en un sub-género en sí mismo.

Blake Lively

El «Tiburón» de Collet-Serra vuelve a situar al joven director en terreno conocido: Un tenso thriller protagonizado por una persona normal enfrentada a una situación límite en condiciones opresivas. Las limitaciones del protagonista funcionan siempre como atractivo punto de partida y como motor de la acción, ya sean psicológicas (la pérdida de memoria en «Sin Identidad»), temporales («Una Noche para Sobrevivir») o espaciales (el avión de «Non-Stop»). En «Infierno Azul» la sensación de urgencia queda reducida a su expresión más sencilla y primaria a base de combinar en la fórmula a un único personaje, la amenaza y una pequeña superficie de terreno como único refugio temporal ante la implacable subida de la marea.

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A partir de dicha premisa la película no puede ser más honrada y ofrece exáctamente lo que promete. El duelo protagonista vs. tiburón depredador ofrece un rato de tensión y esparcimiento veraniego suficiente para cumplir, pero es en los elementos añadidos y en los mecanismos utilizados para rellenar su ya de por si ajustado metraje donde la cinta flojea. Empezando por el transfondo personal y familiar de la protagonista que, si bien es imprescindible al comienzo para que logremos cierto grado de empatía y para sentar las bases de la construcción del personaje, se sobreutiliza para otorgar al enfrentamiento con el tiburón una dimensión de épica evolución personal francamente innecesaria. El resto de recursos para evitar que la trama se estanque o resulte repetitiva es extenso y algunas funcionan realmente realmente bien como el banco de medusas o el aprovechamiento del limitado número de recursos para sobrevivir. Otros sin embargo resultan algo más forzados como el tema de la gaviota. El resto recae por completo en la figura del tiburón generado por ordenador del que el director muestra estrictamente lo necesario y de manera progresiva para acrecentar la tensión, el paradisiaco y claustrofóbico entorno fotografiado de manera sublime por Flavio Martínez Labiano y en Blake Lively.

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La actriz norteamericana cumple con nota en un papel similar al de su pareja sentimental Ryan Reynolds en «Buried». Un rol exigente a todos los niveles, de esos que siempre contribuyen positivamente en la carrera de cualquier actor, por el simple hecho de sostener sobre sus hombros todo el peso de una película. Lively compone un personaje femenino fuerte, muy alejado del prototipo de «Scream Queen» del género, añadiendo un buen número de matices a su espectacular belleza de la que no puede evitar enamorarse la cámara, nosotros, el mexicano interpretado por Óscar Jaenada, los dos surfistas, la gaviota y hasta el propio tiburón si me apuras.

No inventa nada realmente nuevo pero se ajusta perfectamente a las convenciones y reglas del género. El aspecto de película pequeña de «Infierno Azul» esconde además un rodaje repleto de dificultades logísticas que sin duda servirá como un nuevo pasito adelante en la evolución del oficio de un genuino y respetado artesano del cine.

«Infierno Azul» se estrena en España el 15 de Julio.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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