Crítica: “Escuadrón Suicida”


“Tercer aviso” por Oscar De La Cruz

Es un hecho que Hollywood ha vivido siempre en un estado de máxima ansiedad a la hora de mantenerse como esa maquinaria perfecta y constante destinada a manufacturar productos de entrenimiento generadores de beneficios astronómicos. Esto se hace notar de manera más acusada en épocas como la actual, sumida en una palpable crisis creativa mezclada con el extremo conservadurismo y ese pánico casi patológico a no alcanzar los objetivos económicos marcados que gobierna el mundo del cine y del que hemos hablado en numerosas ocasiones. Lo diferente y original parece haber emigrado a terrenos más cómodos con el riesgo como la televisión mientras las salas se llenan cada semana de superproducciones basadas en cómics o best sellers literarios, remakes y secuelas, apuestas presuntamente sobre seguro dentro en un negocio cuyo espíritu competitivo se está yendo completamente de madre.

Hoy en día ni siquiera basta con generar beneficios que dupliquen el presupuesto del blockbuster en cuestión. Se ha convertido casi en una obligación romper todos los records de taquilla el primer fin de semana del estreno, alcanzar las máximas puntuaciones en las webs especializadas de más prestigio y encandilar a crítica y a público por igual, todo ello machacando a la competencia si es posible. Objetivos cada vez más ambiciosos a partir de un producto tan volátil, imprevisible y difícil de cuantificar como una obra cinematográfica, más aun en tiempos de Internet en los que un par de opiniones, ya no malas sino tibias, pueden herir de gravedad a toda una maquinaria publicitaria capaz, la mayoría de las veces, de generar unas expectativas completamente desproporcionadas.

SUICIDE SQUAD

“Escuadrón Suicida” carga con gran parte de esas lacras a sus espaldas, sobre todo por integrarse dentro de esa nueva modalidad instaurada por Marvel y Disney llamada Universo Cinematográfico. Para ponerse en antecedentes y comprender en profundidad los vaivenes creativos que ha sufrido el film dentro del proceso de producción os recomiendo encarecidamente leer el magnífico reportaje de Kim Masters para The Hollywood Reporter diseccionado y ampliado de manera primorosa por Rafa Martín en Las Horas Perdidas. Dos lecturas realmente imprescindibles y muy esclarecedoras de como funcionan este tipo de mega-franquicias. Estoy completamente de acuerdo con Rafa en que es bastante injusto que el film de David Ayer tenga que cargar con el tibio recibimiento de “El Hombre de Acero” y las malas críticas de “Batman v Superman” por el simple hecho de pertenecer al mismo plan global.

“Escuadrón Suicida” es hija de la duda y aunque eso no la convierta en absoluto en una mala película, le impide convertirse en lo que podría haber llegado a ser. Con todo a su disposición para convertirse en un gran divertimento adulto, violento y salvajemente macarra, la película no se atreve a soltar el freno y se mantiene agazapada y temerosa en tierra de nadie, lo que acaba marcando la diferencia entre salir entusiasmado de la sala o simplemente haber visto otra adaptación más de un cómic de superhéroes. Con una atmosfera oscura, sucia e insana realmente lograda, un grupo de super-criminales poco conocidos con los que apenas tienes limitaciones y el estimulante añadido de la primera aparición cinematográfica de Harley Quinn y la presentación del nuevo Joker, es casi un pecado mortal preocuparte de no pasarte de gamberro.

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El film concentra muchas de sus virtudes en su primer tercio, empleado para la presentación de los personajes. Con un montaje pletórico de ritmo vamos conociendo uno por uno a cada miembro del escuadrón a ritmo de la abundante y espectacular selección musical que combina de maravilla varios éxitos actuales de Hip-Hop con clásicos míticos del rock, desde Creedence Clearwater Revival a Queen, pasando por The White Stripes o los Stones. Amanda Waller, el personaje interpretado por Viola Davis, actúa como detonante de la trama, dando lugar a una interesante paradoja en la que, en su paranoia por crear una respuesta ante posibles futuras amenazas, acaba generando una realmente temible. Es a partir de la aparición de dicha amenaza cuando el guión se diluye hacia una estructura bastante rutinaria y previsible y donde queda totalmente remarcado el diferente peso específico de cada personaje. En este punto lo rutinario del guión hubiese sido un problema fácilmente salvable a base de diversión pura y dura y existen un montón de ejemplos similares dentro del género como “Los Vengadores”, “Guardianes de la Galaxia” o “Deadpool”, donde entra en juego la acción, el humor y la dinámica entre personajes. En el plano de la acción cumple de manera correcta pero se hecha en falta algún diálogo o gag cómico realmente memorable y en cuanto al grupo, su dinámica oscila entre los que tienen un par de minutos de gloria (Boomerang, Diablo), los poco aprovechados (Killer Croc) y los directamente prescindibles (Slipknot, Katana). De esta manera la película acaba por centrar su atención en Deadshot (obviamente, teniendo en cuenta el status del actor que lo interpreta), Rick Flag y las sorpresivas apariciones del Joker, todos ellos orbitando alrededor de Harley Quinn, auténtico eje sobre el que se mueve la película.

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Deadshot y Flag representan de manera acertada y desarrollan de forma muy natural y creible la relación entre dos polos radicalmente opuestos (el asesino mercenario y el soldado ejemplar) condenados a entenderse y trabajar unidos, convirtiéndose en los líderes encargados de hacer funcionar como equipo al disfuncional grupo de criminales en el que Harley Quinn actúa como elemento más inestable y difícil de manejar. Como en la mayoría de su todavía corta filmografía, Margot Robbie es de lo más destacable de “Escuadrón Suicida”, confirmándose como una perfecta elección de casting y saliendo victoriosa en la complicada labor de encarnar a un personaje especialmente querido por los fans.  Más allá de su estética y la de Joker, que les convierte desde ya en auténticos iconos para chonis y canis de todo el mundo, la presencia de la enloquecida ex-psiquiatra es de lo más disfrutable y completamente decisiva en cuanto al desarrollo de la nueva encarnación del payaso asesino.

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El mencionado aspecto estético y la propia elección de un actor del perfil de Jared Leto ya anticipaba una nueva versión del Joker radicalmente nueva y diferente. Su aportación podría considerarse como un cameo recurrente dentro del film, bien a través de flashbacks o durante la propia trama en el que, a falta de verle en un futurible film como villano principal, Leto explota la vertiente más puramente psicopática e intimidadora del personaje y lo impregna, gracias a su físico y a la novedosa interacción con Harley, de un matiz sexual del que carecían por completo las anteriores encarnaciones de Nicholson y Ledger. La relación entre el icónico villano y su chica es otro de los grandes aciertos de la película al lograr capturar la esencia de la extraña y enloquecida relación de la pareja en los cómics. Ella devota y locamente enamorada, con un comportamiento cercano al de una groupie y él tan pronto utilizándola como el juguete de un loco caprichoso como removiendo cielo y tierra para devolverla a su lado. Un romance inusualmente único que pedía hace tiempo una adaptación a la pantalla y que incluso premia al fan en forma de guiño, homenajeando alguna de las ilustraciones más recordadas de la pareja en los cómics.

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No termina de ser tan simpática como “Guardianes de la Galaxia”, no se atreve a ser tan cafre como “Deadpool” y tenía todos los ingredientes para ser una estupenda mezcla de ambas. Todos esperábamos poder catalogarla como algo más que “razonablemente entretenida” pero desgraciadamente ahí se queda. El Universo Warner/DC continúa avanzando con excesiva prisa y muchas dudas y dando la impresión de ser un embolado tremendo sin un plan suficientemente bien trazado. “Escuadrón Suicida” es el tercer aviso para que la compañía reflexione, se marque un camino más claro y lo siga con convicción. Algo complicado con la maquinaria puesta en marcha con otra película pendiente de estreno y varias rodándose o con la producción muy avanzada. Lo ideal sería intentar hacer las mejores películas posibles, confiar en los artistas y dejarles trabajar sin someterles a una presión más allá de lo razonable que acabe por desvirtuar el producto final pero ese tipo de paciencia parece no tener cabida en el mundo actual y mucho menos en Hollywood.

Imágenes: Warner Bros.

“Escuadrón Suicida” se estrena en España el 5 de Agosto de 2016.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

2 comentarios sobre “Crítica: “Escuadrón Suicida”

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