Crítica: “La Batalla de los Sexos”


“Esas pequeñas grandes conquistas”

Los últimos meses del año suelen reservarse para el estreno de películas que aspiran a ocupar un lugar destacado en la temporada de premios y “La Batalla de los Sexos” es uno de esos claros ejemplos de proyecto perfectamente diseñado para conquistar a público y académicos en la misma medida.

Trás una carrera ejemplar en el mundo del videoclip musical y la publicidad, la pareja creativa formada por Jonathan Dayton y Valerie Faris debutó por todo lo alto en la dirección de largometrajes con la sorprendente e irresistible “Pequeña Miss Sunshine” a la que seguiría la comedia romántica “Ruby Sparks”. Abandonando el marcado estilo “indie” de sus dos proyectos anteriores, Dayton y Faris son los encargados de llevar a la gran pantalla la historia alrededor del estrambótico partido de tenis que enfrentó al ex-campeón Bobby Riggs con la número uno del circuito femenino Billie Jean King, un proyecto que en principio iba a ser dirigido por Danny Boyle y en el que finalmente solo figura como productor debido a la imposibilidad de compaginar el rodaje con los de “Steve Jobs” y  la secuela de “Trainspotting”.

Un estupendo diseño de producción al servicio de la ambientación que trae de vuelta los años 70 acompaña a un notable apartado técnico que alcanza su punto álgido en la recreación del partido, donde la narración cinematográfica se entremezcla con el lenguaje televisivo de una manera extraordinariamente fluida aunque, a pesar de su importante carga simbólica, el propio partido solo sea la punta del iceberg del íntimo retrato de sus dos protagonistas principales ya que, por encima de todo lo que pretende ser, “La Batalla de los Sexos” es un film de actores. Un vehículo ideal para el lucimiento de sus dos estrellas protagonistas desde dos enfoques totalmente contrapuestos.

Steve Carell ES Bobby Riggs. Sumando el tremendo parecido físico a las particularidades personales del personaje real, se hace realmente difícil imaginar a otro intérprete capaz de encarnar de manera tan fiel la carga dramática y los claroscuros trás el bufonesco disfraz que el ex-campeón decidió adoptar en pos del dinero, la fama y la notoriedad. Sus demostradas capacidades para la comedia y su arrolladora personalidad hacen que lo difícil parezca sencillo, sobre todo a la hora de provocar empatía y grandes dosis de ternura hacia un ser humano repleto de imperfecciones. En la orilla de enfrente, Emma Stone ante un gigantesco reto interpretativo.

La vida de un actor después de recoger el Oscar no siempre es sencilla y de ello hay muchísimos ejemplos. Sea por una actitud conservadora o una mala elección de papeles posterior al galardón, hay muchos casos en los que alcanzar la preciada estatuilla adquiere más visos de maldición que de disparadero definitivo para muchas carreras, sin embargo Emma Stone ha optado por elegir trás su memorable trabajo en “La La Land” el desafío de encarnar a Billie Jean King sin haber empuñado jamás una raqueta y desprovista de dos de sus armas principales: Su reconocible melena pelirroja y sus gigantesca y expresiva mirada, minimizada al extremo por los cristales de unas gafas. Arrebatándole de manera definitiva el título de actriz del momento a Jennifer Lawrence, Stone sale triunfante del enorme desafío a base de fuerza, puro talento y sutileza en los matices (ojo a sus andares “semi-hombrunos” casi imperceptibles). Un cúmulo de virtudes que tienen su máximo exponente en una escena final similar a la de Tom Hanks en el desenlace de “Capitán Phillips”, en la que la protagonista en soledad y sin diálogo responde con una emotivísima explosión emocional a la insoportable presión producida por las diversas encrucijadas vitales a las que se enfrenta.

El arrollador trabajo de Andrea Riseborough es la agradable sorpresa que actúa como tercera pata del trípode interpretativo sobre el que se sustenta el film, ayudando a componer una convincente historia de amor que complementa a la perfección el retrato de King, dentro de un reparto de grandes nombres en el que destaca de manera especial el regreso a la primera linea de Hollywood de la siempre estupenda Elisabeth Shue.

Hollywood siempre ha sabido utilizar a la perfección el transfondo del deporte como metáfora de superación de barreras de todo tipo y en esta ocasión es un ingrediente más para una de esas películas que tratán de llevar al cine más allá del entretenimiento y ejercer una labor reivindicativa, ejemplarizante, educativa e inspiracional. “La Batalla de los Sexos” cumple de manera precisa sus objetivos rememorando o dando a conocer a quien la ignorara una de esas pequeñas grandes conquistas que, aunque no definitivas, sin duda hacen caminar a la sociedad en la dirección correcta.

“La Batalla de los Sexos” se estrena en España el 3 de Noviembre.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz
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