Crítica: “Ant-Man y la Avispa”


Pequeña, ligera y efectiva

Después de la tormenta llega la calma. Ya sea por pura lógica o debido a su meticulosa planificación, el Universo Marvel retoma su camino haciendo gala de su variedad y diversidad de tono y de lo bien que funciona también por contraste. Trás el punto y aparte en forma de orgasmo “comiquero” que ha supuesto el espectáculo épico de “Infinity War”, la megafranquicia regresa a su perfil más ligero, fresco y familiar.

De un extremo a otro y sin olvidar en ningún momento que hablamos de una superproducción millonaria, la segunda entrega de las aventuras del Hombre Hormiga sigue a pies juntillas las pautas marcadas por su predecesora y juega en una liga de proporciones mucho más reducidas que cualquier otro episodio de la factoría, con las ideas claras, el mismo equipo creativo y la comedia como principal ingrediente del guiso.

“Ant-Man y la Avispa” sigue basando gran parte de su encanto en la dinámica entre el trío formado por Paul Rudd, Evangeline Lily y Michael Douglas. La obvia y principal novedad de la secuela es la presentación en sociedad de la Avispa como superheroína por derecho propio y el viraje del género de robos al de persecuciones, donde la película da rienda suelta a su imaginación y al ingenio a la hora de jugar con las proporciones y los tamaños, signo personal y distintivo de sus protagonistas.

Como he comentado en muchas ocasiones, los tiempos mandan y para Disney mucho más, si tenemos en cuenta su fuerte y constante voluntad de adecuar a sus personajes femeninos a la era moderna, por lo que La Avispa se muestra ante nuestros ojos como una heróina fuerte, independiente y extremadamente resolutiva. Este matiz supone relegar durante buena parte del film a Ant-Man (supuesto héroe protagonista) al rol de secundario cómico.

Que todo el peso “heroico” de la trama recaiga en la figura de Hope por medio de un recurso de guión referido al funcionamiento del traje de Scott, coquetea con el riesgo de dejar reducido a Ant-Man a una simple parodia. Por suerte la propia película se encarga posteriormente de atenuar esta sensación y la decisión funciona porque la esencia del personaje lo permite y, además de originar algunos de los mejores gags, la comedia sigue siendo el terreno en el que Rudd se desenvuelve con mayor comodidad.

La diversión es la prioridad y el único objetivo y por eso Michael Peña y su personaje simpático y gracioso al límite de resultar cargante cuenta de nuevo con su parcela de terreno, al igual que la banda de mafiosos capitaneados por Walton Goggins como contrapunto ligero al villano “serio” de la función. Laurence Fishburne y Michelle Pfeiffer contribuyen por su parte a aportar carisma, presencia y dos grandes nombres a la nómina de estrellas de Hollywood incluidas en el sello Marvel.

“Ant-Man y la Avispa” es ante todo una secuela convencidísima de las virtudes de su primera entrega y a la que su falta de pretensiones más allá de ser un entretenimiento veraniego ejemplar hace que funcione como un reloj. Sitúa a sus personajes perfectamente entre los acontecimientos de “Civil War” e “Infinity War” (ojo a la impactante primera escena post-créditos) y satisface las demandas del espectador tomando prestados los superpoderes de sus protagonistas para ser pequeña, ligera y muy, muy efectiva.

“Ant-Man y la Avispa” se estrena en España el 4 de Julio.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz
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