Crítica: «Regresión»

«Tesis sobre el miedo» por Oscar De La Cruz

En el cine, como en toda forma de expresión artística, pueden encontrarse tantos métodos de creación distintos como creadores. No hay una fórmula matemática para hacer una película, pero es muy cierto que al igual que existen artistas viscerales y pasionales con una capacidad innata para generar sentimientos, otro tipo de creadores afrontan su obra desde un prisma más cerebral apelando a su extraordinaria capacidad analítica y a una metodología casi científica a la hora de abordar el proceso de creación de sus obras. Directores como Christopher Nolan o el propio Alejandro Amenábar son claros exponentes de este segundo grupo. Más que cineastas, minuciosos arquitectos de historias y emociones dirigidas a estimular la materia gris del espectador en lugar de apuntar a sus entrañas.

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Este tipo de cineasta se mueve constantemente en el filo de la navaja, ya que siempre convive con el riesgo de parir obras distantes o directamente frías para un tipo de espectador que concibe el cine como un generador de emociones y «Regresión» quizá sea el ejemplo más claro en la filmografía de Amenábar hasta el momento.

Más que por un tema de elección y dirección de actores o de composición de personajes, el hecho de que cueste una barbaridad empatizar con alguno de los protagonistas responde a que esta es su película en la que más canta el hecho de que dichos personajes son meras piezas para hacer funcionar el engranaje del guión.  No se percibe amor hacia ellos por parte de su creador, el guión está años luz por encima de ellos en importancia. El guión es la auténtica niña de sus ojos. Si a esto se añade las altas expectativas generadas y el casi completo desconocimento de lo que se va a ver realmente (cosa que se agradece enormemente en una época en la que los tráilers matan toda capacidad de sorpresa) puede explicarse que parte del público abandone la sala con una sensación fría, incluso un poso de decepción.

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A pesar de todo esto, sería increiblemente injusto decir que «Regresión» es una película fallida o un paso atrás en la carrera de su director, todo lo contrario. Amenábar sigue siendo el alumno más aplicado de la clase y lo demuestra una vez más, aproximándose al género que más le fascina como espectador desmontándolo y estudiándolo para asimilar su funcionamiento en su vertiente más clásica y llevarlo varios pasos más allá. Su capacidad como creador de atmósferas está fuera de toda duda y técnicamente no puede ponérsele ni un solo pero a su última película, destacando la muy presente partitura de Roque Baños y unos efectos de sonido espectacularmente inmersivos (imprescindible verla en una sala con buen equipamiento sonoro) y sin embargo puede darse la paradoja de que su película más redonda acabe siendo una de las menos valoradas.

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Si con «Los Otros» consiguió la película de fantasmas definitiva, en esta ocasión logra uno de los retratos del diablo más memorables jamás filmados y una magnífica tesis doctoral sobre el miedo y sus mecanismos de funcionamiento. Una disección científica y minuciosa que pone bajo el microscopio al ser humano como individuo y sobre todo como parte de un colectivo situado en un entorno y una época muy determinados, marcados por un exhacerbado fanatismo religioso. Puede que «Regresión» no «mate» de primeras pero seguramente la percepción sobre ella ganará con el tiempo y sigue colocando a su director y guionista en el olimpo de los más grandes.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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