Crítica: “Black Mirror” Temporada 1


“Fábulas para el nuevo siglo” por Oscar De La Cruz

Los resultados de un antiguo estudio encargado de medir la eficiencia energética a la hora de desplazarse entre las distintas especies animales colocaban en lo alto de la lista al cóndor. El ser humano quedaba bastante alejado de los primeros puestos de la clasificación sin embargo, basta con subir a una persona en una bicicleta para que el hombre pase automáticamente al primer lugar, superando el desempeño del cóndor de manera holgada.

Steve Jobs ponía este estudio como ejemplo durante una entrevista para ilustrar su admiración por la capacidad humana de crear herramientas para mejorar como especie y esa fascinación por dichas herramientas que acabó convirtiéndose en el motor y la pasión de su vida. Si hay una actitud que pueda colocarse en un punto radicalmente opuesto, ahí estaría Charlie Brooker.

En lugar de apreciar a ese ser inteligente e ingenioso cubriendo la misma distancia con menor esfuerzo que el majestuoso ave, el guionista británico seguramente imaginaría a ese ciclista atropellando a alguien, estampado en alguna cuneta o, como ilustra una de sus historias, una alegórica representación de la esclavitud. Este ejemplo es tan extremo y tan oscuro como la forma en que Brooker hace llegar su mensaje. Él no tiene ningún problema respecto a la bicicleta. En absoluto es un troglodita asustado y receloso ante el potencial destructivo de la creación del hombre, todo lo contrario. Precisamente es en la inacabable capacidad del homo sapiens para transformar algo maravilloso en un instrumento diabólico donde Brooker vuelca toda su desconfianza y su espíritu crítico con un nivel de impacto y una habilidad para remover el intelecto y el alma del espectador jamás vistas anteriormente.

“Black Mirror” (¿puede haber un título más maravillosamente preciso y atinado?) es la fábula definitiva. La colección de cuentos para el nuevo siglo que desnuda de manera inmisericorde nuestras imperfecciones y nos señala con un dedo acusador. La obra de Brooker no es la primera en considerar a la especie humana poco merecedora de esas maravillosas herramientas. Lo que la hace realmente especial es su manera de remarcar esa vocación aleccionadora y de señal de advertencia siempre presente en la ciencia ficción distópica, amplificándola de manera exponencial.

¿Convierte esto a Brooker en un pesimista patológico o un agorero que nos considera un caso perdido? Es fácil llegar a esa conclusión teniendo en cuenta la virulencia y lo incontestablemente devastador de sus argumentos, pero dentro de las innumerables capas de lectura de cada episodio de “Black Mirror” se esconde un humanista convencido, temeroso de que los aspectos más oscuros de nuestras almas acaben devorando lo que nos hace realmente maravillosos. Cada episodio de su antología toca aspectos muy diferentes del mundo y la sociedad en la que vivimos pero puede encontrarse en todos ellos una constante inalterable: el amor.

La capacidad de amar del ser humano es para Brooker el mayor de los tesoros y su pérdida, la caída definitiva hacia el más negro de los abismos. Ese puede que sea el mayor de sus temores. Un miedo que sobrevuela su obra de principio a fin y un peligro inminente del que pretende alertarnos, colocando ante nosotros señales de advertencia o, en sus momentos de mayor genialidad, arrancando la señal del suelo y dándonos con ella en la cara.

Este fin de semana en el que la tercera temporada de “Black Mirror” llega a Netflix es el momento ideal para que dediquemos un monográfico especial a una obra audiovisual destinada a hacer historia. Comenzamos repasando los tres episodios que componen la primera temporada y continuaremos con otro post centrado en la segunda.  Como colofón, terminaremos el fin de semana con una pormenorizada review de la nueva tanda de seis episodios recién estrenada.

“Black Mirror” es una de esas obras cuyo disfrute e impacto se amplifica de manera exponencial cuanto menos información de ella se tenga antes de verla y, aunque no hay grandes spoilers, las siguientes reseñas comentan aspectos clave de cada episodio. Os recomiendo encarecidamente que no las leáis si todavía no habéis disfrutado de esta obra maestra. Espero que disfrutéis del viaje.

“The National Anthem” (El Himno Nacional)

mirror5

Cada vez que pregunto a alguien si ha visto “Black Mirror”, la respuesta inmediata suele ser siempre la misma: ¿La del cerdo? Muchos telespectadores españoles asistieron boquiabiertos a esta primera entrega de la serie gracias a su emisión en Cuatro (primera cadena en emitir “Black Mirror” en nuestro país) y tuvieron la ocasión de descubrir el nuevo gran fenómeno televisivo nacido en la televisión británica.

“El Himno Nacional” es un ejercicio de tensión creciente que parte de una premisa realmente impactante y rocambolesca, en la que un sentido del humor negrísimo va tornándose poco a poco en una reflexión sobre la sociedad realmente terrorífica y demoledora. Por si esto fuera poco, el episodio piloto actúa también como auténtica declaración de intenciones sobre lo que va a presenciar todo aquel que acepte entrar en el retorcido juego propuesto por la serie.

Un estupefacto Rory Kinnear encarna a la perfección la representación de una clase política que debería liderar y no es más que una marioneta en manos de un frío y tétrico entramado de asesores, encantados de contar con un escudo que reciba todos los golpes en momentos de crisis. El hombre corriente llevado al límite (otra constante presente a lo largo de la serie) dentro de todo un experimento sociológico disfrazado de sátira política del que nadie sale indemne. Medios de comunicación interesados e irresponsables, una opinión pública variable y caprichosa más presente que nunca gracias a las redes sociales y la mirada de una sociedad retorcidamente morbosa, son retratadas de manera inmisericorde para llegar a la más triste de las conclusiones: Algo parecido podría pasar y seguramente todos actuaríamos así.


“Fifteen Million Credits” (Quince Millones de Méritos)

mirror2

“Black Mirror” entra por primera vez de lleno en la ciencia ficción distópica más clásica, tanto a nivel estético como por la utilización de la metáfora como instrumento para representar un mundo futurista pero absolutamente reconocible. Fiel a su estilo estructural narrativo, el episodio dedica buena parte de su primera mitad a presentarnos sin prisas y con todo lujo de detalles las reglas de funcionamiento de una sociedad piramidal llevada al extremo, en el que la clase obrera subsiste en un ambiente de exhaustivo control gracias a un opresivo sistema económico muy cercano a la esclavitud.

Precisamente ese extremo sistema de control de la población, que extiende sus garras hasta el ámbito de la publicidad y el entretenimiento, es el que produce el fantástico y sorprendente giro de guión hacia la descarnada crítica al mundo de la televisión actual y de los “Talent Shows” en particular, tanto como opio para el pueblo como piedra angular de una simulada meritocracia que vende a la abeja obrera la posibilidad y la esperanza de destacar sobre el resto de la colmena y ascender peldaños en el escalafón social hacia un nuevo estado de ilusoria felicidad.

De nuevo el amor emerge como motor de la humanidad y como impulso para enfrentarse a un sistema demasiado bien diseñado para absorver y neutralizar cualquier atisbo de revolución en su contra. No hay lugar para esperanza. Solo queda aceptar con resignación que un esclavo siempre será un esclavo y a lo único que puede aspirar es a una celda más grande.


“The Entire History of You” (Tu Historia Completa)

mirror7

Para muchos fans de la serie es el mejor episodio de la primera temporada y, a día de hoy, uno de los más redondos de toda la serie. Un Toby Kebbel en pleno proceso de transición hacia Hollywood protagoniza una historia encargada de presentar otra de las herramientas narrativas que cimentan la obra de Brooker: Tomar como punto de partida un dispositivo tecnológico ya existente en nuestros días e imaginar su evolución de manera lógica (y quien sabe si realista en un futuro no muy lejano) hasta el punto máximo de integración con el ser humano.

“The Entire History of You” muestra una tecnología tan práctica y fascinante como difícil de gestionar por alguien tan imperfecto como el ser humano. Nuestros recuerdos, el último y sagrado refugio de libertad e intimidad que nos queda, reducido a cenizas y sustituido por un archivo de videos imposible de salvaguardar de manera completamente segura. Todo lo que vemos queda registrado y nos puede ser exigido como prueba por cualquiera en cualquier momento.

A través de la gestación de una dramática crisis de pareja, el episodio ilustra de manera magistral las consecuencias y el brutal impacto de la existencia de un dispositivo de estas características en los aspectos más cotidianos de nuestra vida. Por un lado, una sociedad cada más individualizada, egoista y centrada en uno mismo (sencillamente perfecta y terrorífica la escena en la que ambos miembros de la pareja revisionan recuerdos anteriores mientras practican sexo). Por otro, la imposibilidad de mantener una mentira, algo que a priori podría parecer algo bueno pero irónicamente y a efectos prácticos, seguramente acabaría destruyendo cualquier posibilidad de relación entre personas.

“Black Mirror” Temporada 1 está disponible en Netflix.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.