El dolor es el único maestro que no miente. Por Quique Bernal
Tres años después del lanzamiento de “Ars Regia”, Abramelin Games vuelve a la carga con “Tabula Rasa”. Tercera y última entrega de su saga de terror iniciada con “No Name, No Number” que da broche final a este sentido homenaje a los títulos de la quinta generación.
Aunque hablar de trilogía, tal vez no sea el término correcto ya que al igual que títulos como «Final Fantasy VII remake», aquí también nos encontramos ante una sola historia, dividida en tres volúmenes.
Una historia que nos vuelve a poner en la piel de un misterioso personaje sin nombre que en su afán por encontrar a su mascota perdida, realizará un peligroso viaje a los lugares más oscuro de su propia psique, al mismo tiempo que descubre un terrible culto que experimenta con personas y bebes robados.
Jugabilidad
Al igual que sus dos anteriores volúmenes, nos encontramos ante un survival horror de corte clásico que abraza fuertemente a aquellas mecánicas tan característica de los juegos de los 90, como es el caso de la exploración y una serie de intrincados puzles que nos obligará a hacer uso de lápiz y papel.
Aquí, no existen los puntos de control. En su lugar, tendremos que buscar unos altares repartidos por cada uno de sus ocho capítulos y no contento con eso, tendremos que realizar ciertas ofrendas, para poder guardar nuestra partida. Decir que todo el progreso que no se haya guardado en dichos altares se perderá si nos matan y tocará volver a empezar de nuevo.
Como buen survival horror que se precie, tendremos que recorrer los intrincados escenarios una y otra vez, para poder conseguir suministros, objetos claves imprescindibles para avanzar en la trama y objetos coleccionables como atuendos o máscaras que podremos usar durante la aventura. Una aventura que si bien vuelve a resultar bastante críptica, se hace más llevadera gracias a los videos de introducción que se nos mostrarán al principio de la misma y a su pequeño tutorial.
Nuestro personaje, podrá hacer uso de distintas armas de fuego tanto de largo como de corto alcance y objetos contundentes para poder enfrentarnos a nuestros enemigos con un combate cuerpo a cuerpo. El título también cuenta con un movimiento de pisotón, heredado directamente de obras como «Silent Hill» que si bien puede resultar bastante útil, no siempre logrará sacarnos de apuros. Y es que al igual que en los dos anteriores volúmenes, el combate no es el fuerte de esta obra. Las acciones son toscas, los enemigos en ocasiones realizan movimientos algo erráticos y a veces la distribución de los escenarios no son nuestros mayores aliados.
El título vuelve a contar con varios tipos de cámaras para que nos resulte más sencillo según que enfrentamientos, pero no terminan de estar todo lo pulido que nos hubiese gustado, dando a veces una pequeña sensación de frustración. Por otro lado, el juego cuenta con una amplia y variada cantidad de enemigos que al igual que en los dos títulos anteriores, tendremos que observar detenidamente para saber más sobre ellos. Tal es así que hasta el último capítulo de este “Tabula Rasa”, el juego se preocupa por presentar criaturas nuevas, criaturas que dan bastante mal rollo aunque sus ataques sean casi siempre parecidos. El juego también cuenta con algunos jefes finales que si bien no resultan muy memorables, nos harán pasar un mal rato.
Hay que decir que los recursos suelen ser bastante escasos y tendremos que buscar muy bien en las calles de este encantador y a la vez terrorífico pueblo de Málaga, si no queremos quedarnos vendidos. Y para ello, nuestro personaje podrá realizar movimientos de sigilo y también podrá ser más estratégico y enfrentar a los enemigos más peligrosos y violentos, contra las criaturas más débiles. Algo que resulta bastante placentero cuando nos sale bien, pero cuya situación se suele dar en contadas ocasiones.
También nos hemos dado cuenta de que el juego tiene algunas mecánicas como la de salto que solamente se utiliza en dos o tres ocasiones durante toda la aventura y que luego no las volveremos a usar. Aunque como parte positiva, decir que según ciertas decisiones que tomemos y objetos que recuperemos, el juego mostrará distintos finales, cosa que hace que resulte bastante rejugable y que os llevará un buen puñado de horas, si sois de esas personas completistas que siempre sacan el platino.
Para finalizar, decir que el juego cuenta con una curva de dificultad algo más amable que en los dos volúmenes anteriores y también modos adicionales más complicados, para quienes busquen pasarlo mal de verdad y desbloquear los finales buenos. Decir que “Tabula Rasa” realiza un muy buen uso de las características del “Dualsense”, incluyendo voces en el micro, vibración dinámica y gatillos adaptativos al disparar.
Cabe destacar que durante el desarrollo de la trama, realizaremos varios minijuegos esenciales para avanzar en la misma, como el de manejar un coche teledirigido o disparar una escopeta de feria en una tómbola. Cosa que resulta muy divertido y que nos ha sorprendido gratamente.
Gráficos
Aunque «Tabula Rasa» tenga ciertas mejoras, volvemos a encontrarnos ante un título bastante discreto en lo que a lo técnico se refiere. Eso sí, nos ha sorprendido gratamente el enorme esfuerzo por ofrecer escenarios nuevos en cada capítulo y hemos de decir que todos ellos están muy bien desarrollados.
Y es que además de las ya conocidas calles de “El Entredicho”, pueblo inspirado en “Villanueva de Tapia”, la obra nos lleva a un montón de lugares, cada uno más detallado que el anterior. No queremos desvelar cualquier sorpresa que pueda ser descubierta por los nuevos jugadores, pero nos gustaría destacar cierto crucero abandonado y el pasaje del terror de una feria bastante luminosa a la par que tétrica.
Por otro lado, además de las comparaciones con otras obras del videojuego altamente conocidas ya por todo el mundo, el título se atreve a homenaje también a clásicos del cine como “El resplandor“ y cierta serie de animación muy querida por esa generación que peinamos ya alguna que otra cana y que cuya banda sonora nos ha sacado una pequeña sonrisa.
A nivel de diseño de personajes, cabe destacar esas nueva cinemáticas creadas con «Unreal Engine» que casan a la perfección con todo lo mostrado en su apartado jugable, realizado con «Unity 3D». Aunque decir también que nos hubiese gustado cierta interacción con personajes como el afilador, ya que no cuenta con ningún tipo de animación que le dote de personalidad.
Como punto negativo, decir que las animaciones de algunas de las criaturas resultan algo pobres, aunque todo eso se le puede perdonar si se tiene en cuenta la gran cantidad de contenido ofrece el juego y su precio de lanzamiento.
Sonido
A nivel sonoro el juego no destaca demasiado. Es de agradecer el esfuerzo por doblar todo el juego al castellano, aunque también era de esperar teniendo en cuenta que viene de un estudio pequeño de nuestro país y que todo esto comenzó en un “PlayStation Talents”. Pero siendo honestos, hay que darle un punto negativo a sus interpretaciones.
Por otro lado, destacar sus estupendos efectos sonoros y una banda sonora que lejos de acompañar solamente, consiga en más de una ocasión ponernos de los nervios. Algo muy importante en tipo de juegos y en lo que este “Tabula Rasa” vuelve a aprobar con nota.
Conclusión
«Abramelin Games» cierra esta historia de forma muy digna, con una inquietante obra de terror en la que se aprecia claramente que se le ha puesto mucho corazón.
Un videojuego variado, exigente y muy rejugable, pensado para aquellas personas nostálgicas que disfruten de esas experiencias muy al estilo de la vieja escuela y les guste sufrir de verdad.
Pros
- Jugabilidad de la vieja escuela.
- Desafiante, exigente y muy variado.
- Narrativa críptica marca de la casa, aunque mejor llevada que en los volúmenes anteriores.
Contras
- El sistema de combate no siempre responde como nos gustaría.
- Diseños y comportamiento de los enemigos mejorables.
- Su doblaje resulta algo pobre.
Nota
@ReyesdelM Los Reyes del Mando
@_elPonyPisador Quique Bernal






