Crítica: «American Crime» – Episodio 8

El miedo como caldo de cultivo para el odio.

«¿Soy racista?», se pregunta Barb en un momento del episodio, escandalizada de sí misma. Uno de los momentos mas decisivos en la construcción del personaje más fascinante y complejo de «American Crime». La escena en la que intenta reclutar gente para contrarrestar la manifestación promovida por Aliyah es la rotunda confirmación de que su caracter es xenófobo y no racista, donde la palabra fobia es la auténtica clave. Barb es un personaje absolutamente dominado por el miedo y la desconfianza.

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Ese pánico que la domina sumado a su caracter indomable y una voluntad a prueba de bombas, ha sumido al personaje en un torbellino de decisiones erroneas avocadas a la tragedia. No solo se confirma que convertir el juicio del presunto asesino de su hijo en tema público de enfrentamiento racial en los medios es una maniobra peligrosísima, si no que ha conseguido que compañeros de viaje poco recomendables se sumen a su causa y se aprovechen de la situación para hacer estallar de manera inevitable la violencia, todo ello bajo la mirada de unas administraciones públicas totalmente incapaces de contenerla, a pesar de sus intentos.

El episodio juega muy bien en la manera de crear un clima de creciente tensión que alcanza su punto máximo en la fantástica escena de la manifestación. Tensión máxima a base de miradas, filmada sin recrearse en la violencia a base de elegantes flashes que funden a negro y nos introducen en la confusión del momento.

El miedo es uno de los elementos capitales de la serie junto al amor egoista, ciego y desmedido. Como hemos señalado en varias ocasiones, la visión brutalmente pesimista de la serie es capaz de convertir algo tan puro como el amor en algo que nubla la mente y el sentido común del ser humano hasta llevarle al más absoluto de los desastres. Un sentimiento irracional que también domina a Barb y lleva a Alonzo Gutierrez a intentar convencer a Tony para que mienta e incrimine a Carter Nix para salvar el pellejo, siguiendo el ejemplo de Hector. Un hombre recto, de valores inquebrantables refugiándose en la mentira con el objetivo de recuperar a su hijo, aunque esto suponga llevar a un hombre inocente a la silla eléctrica. Esto también queda reflejado en la actitud de Aubrey, que continúa inamovible en su desmesurada venganza hacia su propia familia, que al igual que Alonzo, desea recuperar a su hija a costa de la vida de Nix.

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En cuanto al resto de personajes, el episodio amplía un poco más el transfondo de Hector Tonz, dándonos más información sobre su pasado y sus lazos familiares, confirmando la existencia de una relación sentimental que se insinuaba en la llamada telefónica del episodio anterior y de una hija, fruto de dicha relación. Mientras, un Russ repudiado por su ex-compañera y desesperanzado ante la imposibilidad de conseguir trabajo, propone a su hijo trabajar en la reforma de la casa de su hermano asesinado a cambio de un techo donde vivir provisionalmente. Russ siente la necesidad de impregnarse del recuerdo de un hijo con el que no pudo mostrarse cercano en vida y que posiblemente le llevará a descubrir para sí mismo y para nosotros facetas de la vida oculta de Matt, indagando entre lo que encuentre dentro de la casa. Estaremos espectantes.

«American Crime» se emite los viernes en Movistar Series.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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