Crítica: «Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia»

«Y no amanece» por Oscar De La Cruz

Pensaba que dejando un par de días para reposar la película y asimilarla del todo aflorarían algunas virtudes que el poso de decepción con el que salí de la sala no me dejaba ver, pero dudo que la perspectiva que da el tiempo elimine la sensación de haber presenciado el ruidoso descarrilamiento de un tren extremadamente aparatoso.

Por muy benevolente que se quiera ser, por muy apasionado de los comics que se sea y por mucho amor que se tenga por estos personajes, resulta muy difícil no llegar a la conclusión de que «Batman v Superman» es una mala película a poco que se analicen sus aspectos más básicos. Esencialmente porque es una historia mal contada, narrada en base a un caótico montaje de escenas muy cortas tan rápido que resulta confuso y aún así no consigue evitar que la película se haga agotadoramente larga, pero aparte de estas cuestiones de forma, donde reside su mayor fracaso es en no alcanzar las sensaciones que pretende generar en el espectador. Vale que la película renuncie voluntariamente a ser divertida en pos de resultar trascendente, oscura y grave pero, como ya ocurría en su predecesora «El Hombre de Acero», se esfuerza de manera sobrehumana en resultar emocionante sin conseguirlo. Para muestra ese desenlace cargado de presunto dramatismo en el que cada imagen y cada nota musical tiene como objetivo sensibilizarnos (solo falta que algún responsable del film salte al patio de butacas a cogernos por la solapa y gritarnos: ¡¡Emociónate!!) cuando hasta el espectador más despistado sabe perfectamente que el dramático hecho que narra  en realidad no ha ocurrido.

Batman V. Superman: Dawn Of Justice

Es muy cierto que la película cuenta con un cúmulo de obligaciones que limita muchísimo su margen de maniobra. Funcionar como secuela de «El Hombre de Acero», ser la película de presentación del nuevo Batman, el punto de partida de «La Liga de la Justicia» y el avance de «Wonder Woman» introduce una cantidad de material a desarrollar mucho más propio de una temporada televisiva que de una simple película, pero esto sirve como justificación solo a medias. Dentro de la gigantesca coctelera de numerosas ideas y conceptos que es «Batman v Superman», las más interesantes son simplemente insinuadas y las que decide desarrollar a fondo, el propio avance de la trama se encarga de destrozarlas de manera implacable. Todo viene por la decisión de convertir a Lex Luthor en el elemento que cohesione y dé consistencia a todo lo que ocurre en la pantalla. Primero porque no consigue acabar con la sensación de que estamos viendo tres o cuatro películas distintas entremezcladas y lo segundo y más doloroso es que reduce a los dos héroes a simples títeres de su plan maestro cuando la primera media hora de película se ha dedicado a construir casi en exclusiva y de manera bastante coherente las causas y motivaciones por las que Batman toma la determinación de enfrentarse al Kryptoniano.

Esto desencadena un cúmulo de consecuencias que desvirtuan por completo un clímax hasta el momento bien edificado, convirtiendo a la esperada confrontación entre los iconos más grandes junto a Spider-Man de la historia del comic en un absurdo malentendido que podía haberse evitado si Batman deja un poco de tiempo a Superman para que se explique. Da igual que intenten colarnos la manipulación de Luthor como la gota que colma el vaso o el último empujón para el enfrentamiento, porque únicamente consigue desvirtuar la interesante imagen de un hombre-murciélago pasadísimo de vueltas que en su megalomanía traiciona sus propios valores y se autoerige, ya no solo como protector de Gotham, sino como salvador del mundo al que incluso le pone algo cachondo la idea de un duelo casi suicida contra un semi-dios.

Batman V. Superman: Dawn Of Justice

A estas alturas quizá ya podemos certificar que Zack Snyder es un brillante creador de espectaculares imágenes, tremendamente habilidoso a la hora de trasladar viñetas a la gran pantalla y capaz de conseguir grandes experiencias partiendo de un sólido material de base («300», «Watchmen») pero muy limitado en cuanto a virtudes narrativas más allá de aportar acción grandilocuente y una rimbombante profundidad poética mediante un exceso de escenas oníricas. En el caso que nos ocupa, ni siquiera tienes la posibilidad de llevarte de la sala el consuelo de haber presenciado un embriagador espectáculo visual, ya que no soy capaz de recordar una sola imagen especialmente impactante que no hubiese visto ya en alguno de los múltiples teasers, tráilers o avances exclusivos. No me gusta resultar repetitivo pero la maquinaria publicitaria está llegando a cotas realmente alarmantes a la hora de dinamitar cualquier sensación de sorpresa.

En cuanto a los personajes y los actores encargados de interpretarlos, Jesse Eisenberg probablemente se convertirá en el saco de los golpes por parte de crítica y público por ese excesivo Lex Luthor lleno de tics que lo asemejan más a una versión descafeinada del Joker que a anteriores encarnaciones del villano como las de Gene Hackman o Kevin Spacey y que se comunica únicamente a base de slogans y metáforas grandilocuentes, pero sinceramente no creo que deban cargarse las tintas de manera excesiva sobre él o el resto del reparto. Hacen lo que pueden con lo que tienen y las responsabilidades apuntan por otros lados. De la misma manera, se nota a un Henry Cavill mucho más suelto y relajado como Clark Kent que cuando está encerrado en el traje de un personaje que tiene pinta de no dar más de sí, más aún cuando el plan de Luthor y la obligatoriedad de entrar en la acción pura y dura acaban con cualquier intención de desarrollar el perfil de salvador incomprendido por la humanidad que se esboza al comienzo. Aunque la trama tiene lugar en el entorno diseñado en su predecesora e intenta articularse mediante sus personajes secundarios (Lois Lane, Martha Kent, Perry White), el hombre de acero queda reducido a su mínima expresión en favor de la presentación del nuevo Batman.

BATMAN V SUPERMAN

No es que Ben Affleck se haya convertido de repente en un maravilloso actor, pero compone un Bruce Wayne bastante digno y bastante alejado de la catástrofe que auguraba la desproporcionada reacción en contra por parte de los fans del personaje desde el día en que se anunció oficialmente su participación en el film. Le ayuda contar con la réplica del siempre correcto Jeremy Irons y que los conceptos del nuevo caballero oscuro se basen clara y directamente en el Batman de Frank Miller. Aunque tengamos que presenciar por enésima vez el asesinato de Martha y Thomas Wayne (si no es la escena que más veces se ha filmado en la historia del cine poco le faltará y empieza a resultar cansina) y no se atreva a dejar de lado ninguno de sus elementos identificativos (el Bat-Movil, el Bat-wing, la Bat-señal) tenemos un Batman completamente nuevo y diferente a los anteriormente vistos en la gran pantalla. Un hombre murciélago más maduro, cansado, fascistoide, violento y terrorífico que puede dar mucho juego en futuras películas en solitario pero que también muestra en el tercio final de la película un serio riesgo de terminar convertido en Tony Stark cuando entra en juego todo el tema de la Liga de la Justicia.

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El film despacha la presentación del resto del supergrupo por la vía rápida con una escena algo metida con calzador que pretende generar expectación y, salvo en el caso de Wonder Woman, me produjo a nivel particular una extraordinaria pereza. Puede parecer duro decir que Wonder Woman es de lo poco salvable en una cinta protagonizada por Batman y Superman, pero es que es así y gracias al goteo de información y el misterio y atractivo que Gal Gadot otorga a la amazona, sus intervenciones consiguen generar curiosidad e interés suficientes para acercarse a un personaje del que personalmente jamás he leido nada y lograr que realmente apetezca ver su futura aventura en solitario.

Quizá conscientes de que nada va a evitar que funcione extraordinariamente a nivel de recaudación, los responsables de «Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia» hayan decidido autoinmolarse de manera consciente, acaparando todos los trámites de presentación en una sola película para librar de ese peso al resto que irán llegando, pero es un hecho palpable que el Universo DC cinematográfico arranca con muchas más dudas que certezas a sus espaldas. Habrá que dar tiempo para descubrir si aprovecha su amplio margen de mejora trás un comienzo francamente decepcionante. He querido evitar conscientemente la comparación con Marvel durante toda la crítica porque no me parece justo ni equiparable medir un proyecto que acaba de iniciarse frente a otro perfectamente asentado, con mucho camino recorrido y muchísimos errores ya corregidos sobre la marcha, pero no puedo resistirme a recomendaros que si queréis ver un auténtico conflicto entre héroes fantásticamente planteado y desarrollado de un modo adulto, coherente y apasionante os acerquéis a la magnífica segunda temporada de «Daredevil».

«Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia» se estrena en España el 23 de Marzo.

Imágenes: Warner Bros.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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