Review: “Juego de Tronos” – Temporada 7 – Episodio 4


“The Spoils of War” (Botines de Guerra)

El episodio de “Juego de Tronos” de esta semana contaba con todos los requisitos para convertirse en todo un acontecimiento televisivo por si mismo gracias al espectáculo y el enorme impacto visual y emocional que contienen sus cincuenta minutos de duración. Desgraciadamente “The Spoils of War” quedará también en el recuerdo gracias al desagradable asunto del hackeo y posterior filtración del episodio antes de su emisión a nivel mundial.

No es la primera vez que la joya de la corona de HBO sufre una maniobra de este tipo (el estreno de la quinta temporada se vió ensombrecido con la filtración de los cuatro primeros episodios) y el tema de las descargas ilegales es un debate tan viejo como Internet y profundamente complejo y lleno de aristas. Únicamente deberíamos reflexionar sobre lo que descargamos en un ejercicio de responsabilidad cuando el asunto supone hacerles el juego a delincuentes y extorsionadores. Más aún cuando la única recompensa es presumir de haber visto el episodio antes que nadie o el sádico placer de arruinar la sorpresa a los demás a través de las redes sociales.

Pero vamos a lo que realmente importa. Siguiendo la tónica general de la temporada, “The Spoils of War” cabalga a todo galope y de manera decidida con un único objetivo en mente: Ser decisivo y extremadamente relevante en cada plano y en cada una de sus lineas de guión.

En un análisis superficial podría parecer que la estructura del episodio es extremadamente sencilla. Con todos los personajes agrupados en cinco escenarios, la trama de esta semana se olvida momentaneamente de la Ciudadela, pasa muy brevemente por Desembarco del Rey y Rocadragón y fija su mirada durante la mayoría de su metraje en Invernalia y Altojardín. La llegada de Arya a Invernalia consumando la reunión de los vástagos de Ned Stark y una gran batalla son los acontecimientos principales, pero ambos están condimentados con un buen número de jugosos detalles añadidos.

El título del episodio hace referencia a las ganancias resultantes de lo que llevamos de conflicto bélico, representadas en gran medida por el botín económico de Altojardín expoliado por la corona. La escena entre Cersei y Tycho Nestoris sirve para confirmar que las abundantes ganancias económicas serán utilizadas para saldar la deuda completa de los Lannister con el Banco de Hierro y para introducir en la trama un elemento que resultará familiar a los lectores de las novelas. El siguiente paso en la estrategia de Cersei es la contratación de la Compañía Dorada de Essos, uno de los abundantes ejércitos mercenarios que habitan en las Ciudades Libres. Dichos ejércitos actúan únicamente por dinero vendiendo sus servicios al mejor postor, algo que no asegura precisamente una ciega lealtad pero la Compañía Dorada es diferente.

Compuesta por diez mil hombres, la Compañía se ha ganado una reputación a lo largo de los años que los ha convertido en el ejército mercenario más famoso, caro y efectivo de los Siete Reinos gracias al estricto cumplimiento de su lema (“Nuestra palabra es tan buena como el oro”), siendo conocida por no haber roto jamás un contrato.

Mientras Cersei trata de asegurar la resistencia de Desembarco del Rey ante una futura acometida de Daenerys, Invernalia es testigo del emotivo reencuentro entre Arya y sus hermanos. Trás la lógica alegría, Sansa no puede evitar un sentimiento de recelo y preocupación ante los profundos cambios que han sufrido sus hermanos a lo largo de todo este tiempo. Al indescifrable y ausente comportamiento de Bran se suma ahora el presenciar como su hermana pequeña ha regresado convertida en una consumada espadachina y una asesina implacable, como ilustra la estupenda escena de lucha entre Brienne y la pequeña Stark. También en Invernalia entra de nuevo en escena un elemento de enorme poder simbólico en la serie. La daga de acero valirio destinada a dar muerte a Bran en los primeros capítulos y que lo empezó todo ha pasado a las experimentadas manos de Arya y casi con toda seguridad cumplirá un papel decisivo en episodios posteriores. Quien sabe si el sentimental gesto por parte de Meñique supone a la postre uno de los poquísimos errores en la trayectoria del maquiavélico personaje.

A pesar de centrar su atención de manera breve en Rocadragón, los acontecimientos en los nuevos dominios de Daenerys avanzan de manera bastante sustancial. Las cuevas bajo la gran fortaleza no solo albergan grandes cantidades de vidriagón. También contienen antiguas inscripciones hechas por los Hijos del Bosque que sirven para convencer un poco más a la Madre de Dragones de la existencia de los Caminantes Blancos y de fuerzas mágicas desconocidas para ella y tan antiguas como el mundo. La estancia de Jon Snow y Ser Davos en Rocadragón está funcionando también como un periodo de aprendizaje mutuo, muy enriquecedor para ambas partes a la hora de adquirir una visión global de Poniente y de todo lo que ocurre en el mundo. La conversación de ambos con Missandei es buen ejemplo de ello.

Trás el conato de romance entre Jon y Daenerys con el que el show parece empezar a jugar y la llegada de Theon Greyjoy y su tenso reencuentro con el Rey en el Norte, la llegada de las noticias sobre la inservible conquista de Roca Casterly colma la paciencia de la Khaleesi, que decide pasar definitivamente a la acción dando paso al verdadero plato fuerte del episodio.

Matt Shakman, experimentadísimo director cuya trayectoria televisiva incluye participaciones en series como “Fargo”, “House”, “Mad Men”, “A Dos Metros Bajo Tierra” o “The Good Wife”, debuta en “Juego de Tronos” por la puerta grande y por partida doble (dirige también “Eastwatch”, el episodio de la próxima semana), orquestando una de las batallas más memorables de la serie hasta el momento. Parecía imposible superar o igualar el listón impuesto por “Casa Austera” o “La Batalla de los Bastardos” pero la batalla entre el ejército de los Lannister y la caballería Dothraki comandada por Daenerys a lomos de Drogon alcanza unos niveles de épica y de intensidad emocional realmente apabullantes.

“Juego de Tronos” vuelve a dar un golpe en la mesa mostrando un alarde de recursos de producción por medio de unos efectos digitales de primer orden y un sentido de la planificación ejemplar a la hora de mostrar acción y espectáculo visual. Shakman transmite a través de planos potentísimos el caos de la batalla sin que perdamos en ningún momento la percepción de todo lo que ocurre o la situación de cada uno de los personajes, dejando a su vez imágenes que automáticamente quedan grabadas en la retina. La cabalgata de los Dothraki, la impactante entrada en escena de Drogon o las tropas Lannister agonizando entre las llamas son capaces de dejar boquiabierto a cualquiera pero esto es solo la punta del iceberg ya que la batalla, aunque más breve que otras vistas anteriormente, juega a las mil maravillas con los elementos emocionales de los que dispone.

La decisión de que vivamos la batalla a través de Bronn, uno de los personajes más rotundamente carismáticos de toda la serie, es un acierto tremendo para poco a poco introducir todo el arsenal de emociones que supone el enfrentamiento cara a cara entre Daenerys y Jaime o la presencia de Tyrion y su mirada ante los horrores de la guerra sufridos por las tropas de su propia familia que llegó a comandar en el pasado mezclada con el temor a presenciar la muerte de su propio hermano.

Alcanzado y superado el ecuador de la temporada, “Juego de Tronos” camina con paso firme hacia su desenlace ofreciendo lo esperado y muchísimo más, nos deja en un estado de absoluta ansiedad con un cliffhanger crudo, de los que hacen pupa de verdad y nos hace intuir por la fluidez de los acontecimientos que el conflicto bélico por el Trono de Hierro quedará resuelto esta temporada para relatar la batalla final contra el Ejército de los Muertos en la segunda entrega de este desenlace en dos actos.

Detalles del episodio:

  • El recuerdo de Ned Stark a través de la estatua que preside su tumba es una de las constantes de la temporada, al igual que las menciones a Lady Catelyn. ¿Nadie se toma al menos un par de segundos para recordar al pobre Robb?
  • “El caos es una escalera”. Esta frase la pronuncia Meñique en una conversación con Varys allá por la tercera temporada y Bran se encarga de recordársela como advertencia. La cara de Lord Petyr es todo un poema.
  • Las inscripciones de las cuevas en forma de espiral recuerdan a la disposición de los restos de cadáveres que los Caminantes Blancos dejan a su paso.
  • La gran batalla que sirve como clímax del episodio se rodó en Los Barruecos (Cáceres), paisaje declarado monumento natural por la Junta de Extremadura.
  • La conversación en la que Daenerys insiste a Jon para se arrodille y jure lealtad es prácticamente idéntica a a la que mantiene el propio Jon con Mance Ryder cuando intenta convencerle de que se postre ante Stannis.
  • Siguiendo con los guiños, la llegada de Arya a las puertas de Invernalia es muy similar a cuando la pequeña intenta entrar en Desembarco del Rey trás escaparse a cazar gatos en la primera temporada. En ambas ocasiones los centinelas no creen que sea quien dice pero en esta ocasión consigue su objetivo.
  • Si Jaime no muere ahogado y pasa a convertirse en prisionero de Daenerys, ¿cómo reaccionará Cersei ante la captura del único ser querido que la queda en el mundo?

Imágenes: HBO España

“Juego de Tronos” Temporada 7 se emite en España a través de HBO España y Movistar Series.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz
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