Crítica: «Nightcrawler»

«La noche en la gran ciudad crea monstruos» por Oscar De La Cruz

La primera obra maestra del año ha tardado poquito en llegar a las pantallas españolas. «Nightcrawler» es una espectacular acumulación de aciertos que dan como resultado un film que roza la perfección, convirtiéndose en el debut en la dirección más impecable e impactante de los últimos años en el cine americano.

El guionista Dan Gilroy presenta hechuras de veterano a la hora de traducir su propio guión en imágenes en su primera incursión trás la cámara. Un guión de hierro, sumamente fluido, coherente y que evoluciona siempre de manera ascendente. Ni una sola linea de sus estupendos diálogos sobra en una historia narrada con pulso firme que, con el siempre acertado acompañamiento musical de James Newton Howard y una hipnótica fotografía nocturna de la ciudad de Los Ángeles, conforma un áspero, retorcido y perverso retrato del sueño americano ajustado a los tiempos actuales.

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Es en ese paisaje nocturno de Los Ángeles solitario e incómodo donde habita Louis Bloom, protagonista omnipresente y absoluto del film y vehículo para la lección magistral de interpretación de un Jake Gyllenhaal sublime.

Donnie Darko ha madurado a una velocidad de vertigo y es uno de los ejemplos más espectaculares en cuanto a sabiduría y riesgo a la hora de elegir y abordar los papeles que interpreta, labrándose una de las carreras más interesantes del panorama actual en Hollywood. Trás asombrar en «Prisoners» y «Enemy», abraza en «Nightcrawler» un personaje icónico, de los que quedan marcados a fuego en el imaginario del espectador y en la filmografía de un actor.

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Gyllenhaal sostiene la película sobre sus hombros componiendo un personaje inolvidable, tan fascinante como inquietante y repulsivo desde la primera escena. Es impresionante admirar cada detalle de su actuación. El físico demacrado, el pelo grasiento, su forma de vestir, esa voz repelente y esa sonrisa que pone los pelos de punta, construyen su transformación en ese producto de las impersonales grandes urbes y el triunfo empresarial como motor vital que és Louis Bloom. Un vampiro carroñero con una ferrea voluntad que encuentra su habitat ideal en el comercio de material morboso y sensacionalista de los medios de comunicación.

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Además de al espectador, el personaje de Gyllenhaal perturba y repele a los pocos personajes secundarios que se cruzan en su camino. Una falta de empatía total es el aspecto más marcado de la personalidad de Bloom cuya visión reduce a las personas a meros instrumentos que le ayudan u obstaculizan en su camino hacia el objetivo. Dicho rasgo queda especialmente remarcado en su relación con Nina, la productora televisiva interpretada por la estupenda Rene Russo, esposa del director y guionista del film a la que siempre es un placer ver en pantalla.

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Como queda de manifiesto en cada escena que comparten, Bloom se muestra incapaz de conectar a nivel humano, ni siquiera con una persona con la que comparte rasgos – una total falta de ética y escrúpulos – sin utilizar la manipulación y la extorsión. Una intensa e insana relación entre dos seres de la misma calaña construida a base de fantásticos diálogos como en la magnífica escena del restaurante.

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Sin duda uno de los olvidos más imperdonables en las nominaciones a los Oscar de este año en la categoría de mejor película, actor y actriz de reparto para un film con todas las virtudes mencionadas y una más que no siempre esta presente en este tipo de producciones: «Nightcrawler» es endiabladamente entretenida. Ojalá al menos su estupendo guión (única candidatura a la que opta) se haga con la estatuilla.

@reyesdelmando Los Reyes del Mando
@Oscar_DLC Oscar De La Cruz

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