«A Most Powerful Adversary»
Mimi Leder es una de las brillantes mentes responsables de esta maravillosa serie, tanto en su faceta de productora como en la de directora. Siendo uno de los pilares del show y la responsable de la realización de episodios tan memorables como «Gladys», «Solace for Tired Feet» o «The Prodigal Son Returns» en la primera temporada y los dos primeros de esta segunda («Axis Mundi» y «A Matter of Geography»), el hecho de ver su nombre trás el Directed by es motivo más que suficiente para frotarse las manos. Leder parece reservarse para sí misma los episodios de más impacto y «A Most Powerful Adversary» es otra prueba más de ello, además ya se conoce que será ella quien dirija el episodio final de esta temporada.
Como dejaba entrever el final de «Lens», el peso de la trama recáe esta semana en Kevin Garvey, al que acompañamos a lo largo de un día especialmente duro, como le vaticina acertadamente Patti nada más despertarse. Y no es la única predicción de la molesta aparecida que se cumple a rajatabla, ya que todo lo que Kevin ha construido desde que dejó Mapleton se empieza a derrumbar por hacer caso omiso a su advertencia y confesar a Nora su «problema».
De esta manera el despertar del ex-sheriff llega acompañado de la noticia de la huida de Nora y los reproches de Jill por haber tirado por tierra una nueva vida en la que la joven había encontrado paz y tranquilidad. La madura y sensata Jill que hemos conocido durante la temporada se desvanece y resurge la adolescente eternamente enfadada, impotente y llena de rabia ante la incapacidad para mantenerse dentro del clima de cordura que había conseguido recuperar. Así se muestra ante Michael, personaje que será decisivo para que la jornada que Kevin pensaba dedicar a localizar a Nora y a deshacerse del extremo de las esposas que aún permanece en su muñeca acabe desembocando en una noche de funestas consecuencias.
El hijo de los Murphy es quien conduce a Kevin a la cabaña de su abuelo Virgil para dar explicación a uno de los grandes misterios del comienzo de la temporada. En uno de sus episodios de sonambulismo, Kevin ya estuvo en dicha cabaña y escuchó por primera vez la teoría de Virgil para librarse de Patti de una vez por todas. Aunque Virgil no sea precisamente la fuente más creible del mundo, su relato explica de manera bastante coherente como Kevin terminó en el fondo del lago con un bloque de cemento atado a la pierna.
Justin Theroux, un actor con ligera tendencia a la sobreactuación, nos conduce mediante el mejor trabajo de su carrera hasta el momento a lo largo de una montaña rusa mental y emocional realmente sobrecogedora que desemboca en uno de esos desenlaces que quedan grabados a fuego en el imaginario colectivo. Acompañado de nuevo por las notas de «Where is my mind» en su versión original e instrumental (convertido oficialmente en tema musical central del personaje) y por unos superlativos compañeros de reparto (soberbia Ann Dowd) es literalmente imposible no empatizar con Kevin y sentir en carnes propias lo que él mismo siente y vivir el episodio con el alma en vilo del primer al último segundo del episodio.
Esa necesidad imperiosa de encontrar y aferrarse a algo en lo que creer, tema capital de la serie desde su comienzo, es lo que volvemos a experimentar una semana más y volvemos a caer en ello de la misma manera en la que lo hacen los protagonistas sencillamente porque son tan humanos como nosotros. Salvo la Marcha Repentina, no tenemos ni una sola evidencia real de ningún acontecimiento sobrenatural o divino a lo largo de la serie. Las señales divinas recibidas por Matt, la influencia de Nora en la desaparación de su familia… Cada uno de los personajes atraviesan similares via crucis personales en cada episodio de esta segunda temporada facilmente desmontables aplicando la razón y la lógica. Es nuestra propia naturaleza la que nos empuja a las creencias más inverosímiles para encontrar un significado, un porqué.
El descomunal logro de «The Leftovers», particularmente en esta segunda temporada, puede resumirse perfectamente en los minutos finales de este apoteósico episodio. La decisiva intervención de Laurie y su diagnóstico es una tremenda bofetada de realidad, tanto para Kevin como para nosotros como espectadores. Ella ha pasado por un trance muy similar que la llevó a ingresar en una secta y nos convence de lo obvio: Kevin es un psicótico, un enfermo mental como su padre y Patti es la representación de su sentimiento de culpa, la voz de su conciencia o su ángel de la guarda, según el momento por el que atraviese. Con los pies en el suelo y convencido de ello, únicamente el amor (el más irracional de los sentimientos, representado por la llamada de Nora) empuja a Kevin a regresar a la cabaña para culminar el ritual propuesto por Virgil.
Nuevo punto álgido de la montaña rusa y todos nosotros otra vez con la duda en la mente y con la labia del iluminado convenciéndonos de que a lo mejor el método funciona, antesala del último y definitivo directo a la mandíbula que nos baja por enésima vez de las nubes. Gracias a la impactante escena final de Virgil, el anciano queda retratado como otro enfermo mental con voces en su mente que lo llevaron a cometer actos abyectos en el pasado. Posiblemente la interpretación más acertada del final es que dichas voces en realidad nunca han desaparecido y acabar con todo llevándose por delante a otro hombre con síntomas similares es su último acto de redención.
Siguiendo con las especulaciones, ahora todo queda en manos de Michael. Si el pequeño de los Murphy consigue llevar el cuerpo del padre de su chica hasta Erika antes de que su cerebro se apague por completo, podremos asisitir al enfrentamiento decisivo entre Kevin y John, que ya conoce la identidad del propietario de la huella encontrada en el coche de su hija.
El inolvidable final de «A Most Powerful Adversary» puede colocarse en cuanto a impacto a la altura de la muerte de Ned Stark o el «We have to go back» de «Perdidos». Solo nos quedan tres episodios de intensísimas emociones hasta llegar al clímax de una experiencia prodigiosa. Como esto siga en progresión ascendente nos puede dar algo. Estad preparados.
Puedes seguir «The Leftovers» – Temporada 2 en Canal + Series y Yomvi.




Hola! No entendí en el capítulo anterior cuando Erika le pregunta a Nora sobre si se acuerda las últimas palabras de sus hijos, o si estaban perdidos o muertos. No sé que quiso decir 🙁 si alguien me sugiere algo muchas gracias 🙂
Repasando la escena, Nora le dice a Erika que es patético culparse por la desaparición de su hija ya que ella no es la responsable, que lo supere como ella ha superado la desaparición de sus hijos.
Erika pregunta a Nora si su hijos fallecieron o se desvanecieron el día de la marcha repentina y le pregunta por sus últimas palabras. Nora no las recuerda. No recuerda las últimas palabras que sus seres más queridos pronunciaron antes de abandonar este mundo para siempre y por ello rompe a llorar, demostrando que no lo ha superado y dando la razón a Erika: Siempre habrá algo por lo que culparse.
Eso es al menos lo que me sugiere a mí, aunque con la intencionada ambigüedad que gobierna la serie nunca se sabe. Espero haber sido de ayuda.
Muchas gracias por tus reviews, para cuando el del capitulo 8?? Fue impresionante. Gracias!!
Gracias a tí por seguirlas!! El brutal octavo episodio tiene muchísimos detalles y referencias que comentar, por eso me está llevando algo más de tiempo de lo habitual poder ofreceros un análisis lo más completo posible. Estará publicada a lo largo del día de hoy.